«La ficción es una buena forma de describir la realidad»

Christian Zübert posa en el patio del Centro de Cultura Antiguo Instituto. /
Christian Zübert posa en el patio del Centro de Cultura Antiguo Instituto.

El director alemán Christian Zübert clausura el FICX con una alegoría sobre la Europa rica y la pobre que en enero llegará a las salas comerciales españolas

M. F. ANTUÑA GIJÓN.

Christian Zübert lo tiene claro: «La ficción es una buena forma de describir la realidad». Y por eso, en lugar de embarcarse en un documental, el realizador alemán quiso describir la difícil relación entre su país y Grecia a través de una película, 'One Breath', que ayer clausuró el FICX. «Para mostrar la situación política actual quizá es mejor no presentar los hechos, las declaraciones, sino tratar de llegar al corazón».

Dos mujeres, una alemana y una griega, se juntan en Frankfurt. La hija de una está bajo el cuidado de la otra. La niña desaparece y en el camino hacia su encuentro suceden un sinfín de cosas que sirven para retratar esas dos Europas, ese «mundo de ricos y pobres» sobre el que el director quiere poner luz con su película. Aunque, más allá de las dobles lecturas, lo que se ve en pantalla «es una historia de seres humanos».

La película requirió del concurso de dos actrices contundentes. El trabajo para la alemana que da vida a Tessa, Jördis Triebel, fue especialmente duro porque tuvo que transitar por un amplio camino emocional. Al principio es una mujer dura y estricta y a mitad de la cinta ha de empezar a mostrar su lado más sensible. El director le dio una instrucción muy clara: «Le dije que debía ser como un caballero medieval que tenía desprenderse de la armadura a medida que avanzaba la película».

Es curioso cómo 'One Breath', que se estrenará en enero en España en las salas comerciales, se mira con diferentes ojos en función del lugar donde se ve. «En Alemania al público le interesa más el tema de la vida laboral de las mujeres mientras en Grecia interesan más los aspectos políticos», afirma el cineasta, que después de una película sobre el suicidio asistido y la que ayer clausuró el FICX con tintes políticos tiene claro que ha de dar un giro de guion a su vida cinematográfica y asumirá el reto de filmar una comedia sobre unos chicos que fuman demasiada mariahuana.

Lo hará en un país, el suyo, en el que el cine tiene su espacio y sus creadores cada vez más activos y atractivos. «Hay gran cantidad de jóvenes cineastras que están tratando de encontrar su propia voz y que rompen con las normas a la hora de contar historias».

 

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