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«La faba y el queso son los 'souvenirs' favoritos»

Alfonso Fuente Vega, en la tienda La Puerta del Sol. / Daniel Mora
Alfonso Fuente Vega, en la tienda La Puerta del Sol. / Daniel Mora

Tras resistir una guerra civil y los envites de economías variables, las tiendas centenarias se enfrentan a nuevas formas de consumo

POR JESSICA M. PUGA

Pocos negocios quedan en pie en el Principado que hayan resistido la guerra civil española y superado con éxito los envites de una economía que unos años trae bonanza y otros, lo contrario. Una de las pocas excepciones es la tienda La Puerta del Sol, que junto al paseo de Begoña de Gijón ofrece a todo el que entra una variedad de productos agroalimentarios típicos de la región que supera las 150 referencias. Al frente del negocio está ahora la tercera generación, Alfonso Fuente Vega, a quien le toca lidiar con las nuevas formas de consumo y un mercado que crece mucho más rápido.

Una guerra y tres generaciones. «La tienda La Puerta del Sol abrió oficialmente sus puertas en 1903, y no pasa a ser de mi familia hasta que la cogió mi abuelo, José Vega Menéndez, en 1921. Unos años después, tuvo que hacer frente a la guerra civil y la posguerra, y todo antes de que sus hijos le acompañaran al otro lado del mostrador. Mi tío Ico y mi madre, Araceli Vega, empezaron después. Yo me sumé a los 15 años. Al principio, solo para ayudar los sábados, y con veintipico, no recuerdo el año exacto, empecé a trabajar a diario y ya me quedé. De esto han pasado tres décadas».

Fórmula de éxito. «La constancia y tener buenos productos han sido las claves que nos han hecho aguantar en el mismo local tantos años. Tenemos una variedad que supera las 150 referencias entre conservas, dulces, quesos y bebidas, por citar solo algunos productos. Mantenemos la venta a granel, que es algo que siempre tuvimos y que el cliente agradece. Viene mucha gente que vive sola, que no quiere comprar paquetes grandes de legumbres porque sabe se le terminarán pasando. Esta es una buena forma de evitar el desperdicio de alimentos».

Sin descanso. «Creo que conocer la oferta de productos del mercado es mucho más difícil ahora, porque salen muchísimas cosas nuevas cada temporada. No todas resisten el paso de los años, eso es cierto. También ha cambiado la forma de interactuar con el cliente. Algunos entran y preguntan por algo concreto o van en busca y captura de una cosa que sea representativa de Asturias para regalar y necesitan opinión, pero la mayoría ya lo ha consultado previamente en internet y pregunta lo justo y necesario. Por otro lado, también existe el cliente que llega como si la tienda fuera un supermercado y no hubiera una persona a este lado del mostrador».

Nuevas tendencias. «La forma de consumo ha cambiado mucho de unos años a esta parte. Recuerdo que sidra siempre vendimos, pero lo de antes era un goteo; venía alguien de vez en cuando a por un par de botellas. Ahora, en cambio, la sidra está de moda. Es raro el día que nadie pide un 'pack' de dos botellas y un vaso para regalo. Influye que hay mucha más variedad ahora. Mientras que antes solo estaba la natural, ahora hay de nueva expresión de mesa, espumosa, vermú de sidra... También se venden muchos más dulces ahora, pero lo que no ha cambiado es el gusto por la faba y los quesos, que siguen siendo los 'souvenirs' agroalimentarios más buscados, bien sea a granel o con su compango la primera. En cuanto al queso, el abanico se ha abierto más allá del Cabrales y el Gamonéu».

Turismo concentrado. «Se ha incrementado el número de asturianos que entran en la tienda buscando productos para regalar fuera del Principado. Estos se complementan con los turistas que quieren llevarse un recuerdo para sí o un detalle para sus seres queridos cuando regresen a su lugar de procedencia. Eso sí, este último grupo está cada vez más concentrado en el calendario: antes había flujo de turistas de junio a septiembre, mientras que ahora llega la mayoría entre julio y, sobre todo, agosto».

El futuro de las tiendas de barrio. «Nosotros aportamos cosas que no se pueden demandar en grandes superficies, es uno de nuestros valores. Está claro que nuestro futuro dependerá del dinero que tenga la gente. Los años nos dejan claro que en épocas de bonanza se compra de todo, mientras que durante las crisis todos nos apretamos el cinturón. Creo que Asturias tardó más en entrar en recesión que el resto del país, y que aún no salió».