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«Ya hemos aprendido que hay frutos rojos en Asturias»

Pablo Álvarez, en su finca El Malaín. / JOSÉ SIMAL
Pablo Álvarez, en su finca El Malaín. / JOSÉ SIMAL

Las grosellas o los arándanos son hoy productos de consumo habitual, aunque «hace unos años se tenían por exóticos»

JESSICA M. PUGA

Pablo Álvarez y Marta Serrano, él de Astorga y ella de Ciudad Real, vinieron a Asturias a hacer turismo rural y se quedaron prendados. Tanto que no se plantearon marchar. Querían dedicarse al campo y, como no tenían mucha idea, buscaron algo que fuera sencillo. De esto hace 25 años, justo cuando el Principado promocionaba el cultivo de frutos rojos, que no exigen grandes conocimientos. Abrieron la finca El Malaín en San Justo (Villaviciosa) y, ante el desconocimiento de la sociedad hacia lo que eran las grosellas y los arándanos decidieron favorecer el autoconsumo. Ahora, los frutos rojos están de moda y muchas regiones vecinas del Principado están empezando a trabajarlos.

Empezar de cero. «Los frutos rojos son perfectos para gente sin experiencia porque es un cultivo relativamente fácil, que no sufre de plagas y no requiere muchos cuidados. Además, cuando empezamos hace 25 años, los frutos rojos era lo que promocionaba la Consejería de Agricultura. Al instalarnos en Asturias y optar por el campo, nos decidimos a intentarlo. Fuimos de los pioneros en una zona, Villaviciosa, donde se apostaba más por vacas e invernaderos. Antes de empezar con la finca, hicimos un curso de iniciación en el que te dan las bases. Así empezamos».

Lo complicado fue venderlo. «Los frutos rojos no necesitan tratamiento, son cultivos muy rústicos que requieren atención al principio: fundamentalmente, abono para que crezcan y poda. Lo que nos resultó más complicado los primeros años fue vender la producción porque era un producto desconocido. Muchos pensaban que se trataba de frutos exóticos. Es que en aquellos años íbamos a vender a tiendas y ni clientes ni tenderos sabían qué era los que les ofrecíamos ni de dónde venía. Por eso decidimos abrir la finca al público».

Las cosas han cambiado. «El desconocimiento ya no es tal, hemos aprendido que hay frutos rojos en Asturias. Ahora, 25 años después, es facilísimo venderlos, los hay en prácticamente todas las tiendas y, además de saber qué son y que se producen en Asturias, se conocen sus beneficiosas propiedades, sobre todo del arándano, que es quizá la más conocida y la que recomiendan ante las infecciones de orina».

Lo cojo y me lo llevo. «Lo que empezó siendo una curiosidad, algo complementario a nuestra actividad, ha acabado siendo lo principal. A los que vienen a nuestra finca les encanta recoger las frutas con sus propias manos y saber que se la pueden llevar a casa para comer tal cual, hacer mermeladas o congelar. Tenemos tres hectáreas, una y media dedicada al arándano y el resto dedicado a grosellas, frambuesas y moras. El público principal del autoservicio es el asturiano, que es el que más aprecia ver que el campo se aprovecha. En pleno verano sí que viene mucho turista, mucho nacional y francés, pero también americano y chino».

A pleno rendimiento. «Un arándano necesita, teóricamente, unos tres años para empezar a producir y a los diez, está a plena rendimiento. Es lo que más tarda en dar, pero la que más aguanta, puesto que puede aguantar hasta 30 años. La frambuesa, la mora y la grosella, por su parte, empiezan a dar a los dos años. En El Malaín empezamos la temporada el 15 de junio con la frambuesa, luego entra en producción el arándano y, más tarde, la uva espina y la grosella roja. A finales de julio, la grosella negra y la mora, y así hasta finales de septiembre, que cerramos».

Asturias, paraíso 'arandanero'. «Villaviciosa es el concejo asturiano con más superficie dedicada a los arándanos y los frutos rojos, pero no el único dedicado. Parece que hay que hablar de lo que viene de fuera y no valorar lo que se tiene aquí. Somos afortunados de tener un producto tan particular, natural y exclusivo porque no en todos los sitios se puede, lo contrario que pasa con los manzanos. Los arándanos necesitan, para empezar, suelos ácidos. En Galicia, País Vasco y Cantabria se están empezando a plantar».

Inviernos de verdad. «Los frutales, necesitan unas horas determinadas de frío al año. La cantidad varía, pero suelen rondar las 600 y, últimamente, estamos en el límite, ya que cada vez llegan inviernos más suaves. Afortunadamente, en nuestra zona no tenemos granizadas y sí primaveras de lluvias más o menos tranquilas. Hablar de arándanos es hacerlo de medio millar de variedades, aunque en Asturias apenas se estilan una docena, que son las que se adaptan al clima y, sobre todo, al tiempo de recogida».