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Mandarinas de temporada

Mandarinas de temporada

Es un cítrico rico en vitamina C y buen aliado contra el resfriado

Jessica M. Puga
JESSICA M. PUGAGijón

El invierno es la mejor época del año para consumir cítricos. La mandarina es uno de los favoritos en España porque es rica en vitamina C (no tanto como la grosella negra), aporta pocas calorías por su alta proporción de agua y contiene provitamina A, calcio y magnesio. Su recolección se realiza entre noviembre y marzo. La Organización de Consumidores y Usuarios recomienda ahora su consumo.

Las mandarinas se dividen en tres grupos que a su vez comprenden distintas variedades. Le explicamos cuáles son las principales para que las sepa diferenciar en el mercado:

1. CLEMENTINAS

Las diferenciará por su color naranja intenso y su forma esférica. No suelen tener semillas y se pelan fácilmente. Incluye varias variedades:

- Clemenules: de gran tamaño y alto contenido en zumo.

- Marisol: de zumo ácido.

- Oronules: variedad pequeña.

- Orovales: grandes y con mucho zumo de sabor ácido.

2. HÍBRIDOS

Son de gran tamaño y color rojizo. Se pelan con dificultad y ofrecen mucho zumo. Sus variedades son:

- Ellendale: híbrido entre el naranjo y el mandarino, de gran tamaño y forma achatada. Se pela fácil y tiene pocas semillas. Más propia del otoño.

- Fortuna: procedente de la unión de la clementina y el mandarino. Sabor muy dulce. Se pelan con facilidad. Es de invierno-primavera.

- Ortanique: tamaño medio, forma redondeada y ligeramente achatada. La corteza es de color naranja y rugosa. Se pela con dificultad. La pulpa es muy dulce y ofrece mucho zumo. Variedad de primavera.

3. SATSUMAS

De color amarillo anaranjado, piel rugosa y algo gruesa. No tienen semillas. Estas son sus variedades:

- Clauselina: grandes y con mucho zumo. Origen japonés.

- Okitsu: corteza fina y lisa. Contiene mucho zumo. Es de otoño; de hecho, esta variedad es de las primeras que llegan a los mercados. De origen japonés y forma achatada.

Los cítricos deben conservarse en un lugar fresco. Se pueden dejar a temperatura ambiente siempre que fuera no haga mucho calor y pueden guardarse en la parte menos fría de la nevera.

A la hora de comerlas y cocinarlas, hay que tener en cuenta que tienen un poco más de azúcar que las naranjas, lo que le confiere un sabor más dulce y menos ácido. Dan color y sabor a los platos. Es habitual prepararlas en ensaladas y guisos.

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