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Guardianas del sabor tradicional

El director de Turismo, Julio González Zapico, la presidenta del Club de las Guisanderas, Amanda Álvarez y Leni Gutiérrez, una de las cocineras homenajeadas, durante la gala celebrada ayer. / IMANOL RIMADA
El director de Turismo, Julio González Zapico, la presidenta del Club de las Guisanderas, Amanda Álvarez y Leni Gutiérrez, una de las cocineras homenajeadas, durante la gala celebrada ayer. / IMANOL RIMADA

Otorgan el premio Guisandera de Oro al consejero de Turismo, Julio González Zapico El Club de las Guisanderas homenajea a Leni Gutiérrez y Mercedes Fernández

EUGENIA GARCÍA SIERO.

En sus fogones transforman, siempre con mimo, la mejor materia prima en deliciosos manjares con aroma y sabor a tradición. Son las guisanderas; guardianas, generación tras generación, de las raíces de la auténtica gastronomía asturiana. La cocina de siempre, rica, sabrosa, discreta y acogedora. Aquella que triunfa y que nunca falla. La que algunas, como Leni Gutiérrez y Mercedes Fernández, llevan haciendo toda la vida.

A ellas, que ya se han jubilado, rindieron homenaje ayer sus compañeras del Club de las Guisanderas en la gala celebrada en el restaurante La Costana, en Granda (Siero), una cena de hermandad que ya hace la número 22. El reconocimiento emocionó a ambas, pero solo Leni Gutiérrez pudo compartirlo con sus compañeras, ya que Mercedes Fernández, por motivos de salud, no acudió a la gala. Por teléfono reconoció a EL COMERCIO estar «muy ilusionada» por esta muestra de cariño que le llega tras más de cuatro décadas dedicada a la hostelería. Un oficio en el que se inició con apenas 22 años, cuando cogió el bar de pueblo ubicado en la casa materna de Santa María de Piedramuelle (Oviedo) en el n el año 1976. En los fogones se metió, dice, algo más tarde. «Empecé a verlo y me gustó, cogí sabor, y en la cocina estuve hasta hace un par de años». Su restaurante, Casa El Chato, no era muy grande - «apenas servíamos a 36 o 40 personas», recuerda-, pero dio «muchas satisfacciones».

«Allí me convertí en una enamorada de la cocina, era algo que me encantaba». Disfrutó durante décadas elaborando un pote asturiano que, modestia aparte, «era un fenómeno», menestra, buenos pescados frescos, carnes y todas aquellas recetas en las que «los buenos productos se mejoraban con cariño». Eso, rememora, se notaba en el público, retratado en un libro testimonial que atesora con mimo. Gente «fantástica y muy amable», como Severo Ochoa, que «incluso nos daban las gracias aunque yo pensara que eso lo tendríamos que decir nosotros».

Parecidos recuerdos guarda María Elena Gutiérrez, a quien todos conocen como 'Leni'. En el caso de la ya jubilada matriarca del restaurante gijonés Los Pisones, comenzó a elaborar las recetas aprendidas de su madre, suegra, abuelas y bisabuelas en el bar Castañón, que sus padres Len y Celsa alquilaron en el año 1963. Poco después ella y su marido, Luis Fernández -ya fallecido- abrieron Los Pisones en el Casa Ciprión de Quintueles, hasta que un incendio los trasladó a Venta Les Ranes y, hace dos años, mudaron los fogones en los que aún borbotean deliciosos platos de cuchara al gijonés barrio de La Guía. «Me hace una ilusión tremenda que mis compañeras reconozcan tantos años de trabajo», acertó a decir una emocionada Leni.

Zapico, Guisandera de Oro

Durante la gala, el director general de Turismo, Julio González Zapico, recibió el XVI Premio Guisandera de Oro de Amanda Álvarez, presidenta del Club de las Guisanderas de Asturias. «Me siento muy agradecido y orgulloso de haber encontrado, en la promoción de la auténtico, a este grupo de mujeres, guardianas de las recetas de siempre y garantes de nuestro futuro gastronómico», destacó.