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«El mercado asturiano está estancado»

Andrés Alonso, en el llagar. / MARIO ROJAS
Andrés Alonso, en el llagar. / MARIO ROJAS

«La solución sería que nuestros productos encajasen en el exterior y que se introduzcan en la restauración y hostelería regionales»

SUSANA D. TEJEDOR

El llagar Herminio nació en 1943, de la mano de Herminio Alonso Buznego. Hoy al frente están la segunda y tercera generación. Poco queda de aquel pequeño local que irrumpió tímidamente en el mercado. Eso sí, la ilusión continúa. Y la defensa de un producto muy nuestro, ha ido en aumento.

-A la segunda generación le suele tocar la innovación tecnológica. Ese es el primer riesgo.

-Sí, pero es necesario. Al principio, cuando montó el llagar mi abuelo se hacía una cantidad muy pequeña de sidra y muy artesanal. Pero el mercado fue cambiando y hubo que tomar decisiones. Se incorporaron mi padre, Herminio, y mi tío, José Luis, y vieron que era necesario mejorar las instalaciones. En los años noventa se llevó a cabo una renovación total del edificio y de la maquinaria.

«Nuestro mayor reto es expandirnos, pero es difícil porque precisa de grandes inversiones»«La nueva expresión era viable, pero significaba moverse en otros mundos y no cuajó»

-Pero manteniendo la calidad inicial.

-Sí. Eso es lo primero. Eran unos años en que los llagares empezaban a buscar maquinaria más actual que ayudase a realizar el trabajo y que permitiese incrementar la producción en los dos meses que dura la elaboración. Ahora todo lo realizamos con las prensas neumáticas que decidimos incorporar. La calidad de la sidra se mantiene, y ayudaron en su momento a solucionar los problemas de sabores y olores.

-La mayoría de los llagares son sagas familiares. ¿Ha pensado en qué eso podría acabar?

-Eso fue así desde los primeros llagares, pero hay que ir profesionalizándose. En nuestro caso fue mi abuelo el que empezó y ahora ya somos tres. Con los años, las generaciones se van ampliando y todo irá cambiando. Se tenderá a empresas con participación de familiares de los fundadores, pero sobre todo, empresas ya con otro carácter.

-Usted es ya la tercera generación. ¿Le haría lusión que su hijo prosiguiera la tradición?

-Si la cosa mejora, sí, pero si no repunta preferiría que se dedicase a algo con un futuro menos incierto.

-Su llagar ha sido premiado en distintas ocasiones ¿Ayudan estos reconocimientos?

-Depende del tipo de premio. En dos ocasiones ganamos en la calle Gascona, de Oviedo, y eso es un impacto muy importante para ese año; se te abren muchas posibilidades, pero dura lo que dura. También premiaron nuestra sidra zythos.

-Zythos fue un riesgo.

-Era un producto muy desconocido. Nació en el año 2003, confiando en que era necesario para Asturias y que se iba a notar la calidad y que ofrecíamos una sidra muy diferente. Los primeros años fueron malos. Varios llagares se salieron, había muchos apuros para mantenerlos. Luego, gracias a conversaciones en mesas sectoriales, empezaron a subir las ventas. A día de hoy un número muy alto de llagareros tenemos un gran problema en que las ventas de Denominación de Origen siguen subiendo, pero no hay un mercado suficiente.

-¿Cuáles son los mayores retos a los que se enfrenta el sector?

-El mayor es expandirnos, algo bastante difícil porque se necesitan muchas inversiones. Así acabaríamos con el problema del consumo.

-¿En qué punto se encuentra el mercado asturiano?

-Está estancado. En nuestra bodega los años de crisis supusieron una bajada de entre el 30 y el 35%. Ahora se están manteniendo los consumos, pero todo eso que perdimos no se ha recuperado. Habría que darle una vuelta. La inestabilidad económica y laboral y la situación que atraviesa Asturias no favorece que el consumo se incremente.

-¿Alguna solución alternativa? Porque la situación, de momento...

-Una solución para salir de ello sería que nuestros productos encajasen en el mercado exterior, y que se introduzcan en la restauración y hostelería los otros productos que se están haciendo para que la gente tenga la oportunidad de probarlos.

-¿Por qué no cuaja un producto como la sidra de nueva expresión?

-Nosotros la empezamos a hacer cuando salió en 2003. Era viable pero significaba moverse en otro mundo y es muy difícil mantenerse. Decidimos hace unos años apartarla, pero a día de hoy pensamos que puede ser un producto que cuaje. A estos productos nuevos hay que ayudarlos y en Asturias se comparó desde el inicio con la sidra.