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Moisés Noval: «Lo que hemos logrado en Asturias con el gochu asturcelta es un hito»

Moisés Noval rodeado de gochos asturceltas en una finca del Alto de la Madera./Imanol Rimada
Moisés Noval rodeado de gochos asturceltas en una finca del Alto de la Madera. / Imanol Rimada

Los estudios realizados para recuperar la raza interesan hasta en Corea; mientras, los criadores trabajan en lograr su siguiente objetivo: estar en Alimentos del Paraíso

Jessica M. Puga
JESSICA M. PUGAGijón

Moisés Noval, de Sariego, lleva en la directiva de la Asociación de Criadores del Gochu Asturcelta (ACGA) el tiempo suficiente para sentirse orgulloso de haber contribuido a recuperar una raza autóctona asturiana. Los criadores del grupo lograron aumentar el número de animales, pasando de seis a más del millar en los 17 años que llevan funcionando. Lo han hecho con ayuda del Serida. En la sede de Villaviciosa hay un núcleo de multiplicación y en Deva, un banco de genoplasma. Conseguida la marca 100% raza autóctona, el siguiente objetivo es entrar en Alimentos del Paraíso.

–¿Cuántos gochos asturceltas había en Asturias antes de 2002?

–Conseguimos mantener seis: dos machos y cuatro hembras. A este número tan bajo se le sumaba otro problema con las distancias, pues los animales eran propiedad de criadores que vivían muy alejados entre sí. La solución llegó un par de años después de la fundación, cuando hicimos un convenio con el Serida por el que crearon un núcleo de multiplicación en Villaviciosa al que pudimos llevar los animales.

–¿Cuántos criadores iniciaron la asociación y qué les motivó?

–De la asociación tiró un pequeño grupo que invirtió unos tres años en gestarlo todo. El mismo año de la fundación nos adherimos más ganaderos, yo entre ellos, y llegamos a ser nueve. En solo dos años ya rondábamos los 70. La idea de recuperar la raza fue puro romanticismo. La mayoría de los que estábamos ahí no mirábamos aspectos comerciales porque no había lugar. Eso llegó muchos años después.

–¿Qué hizo ACGA después?

–Más estudios con el Serida. Si los primeros giraron en torno a la diversidad, los siguientes atendieron a la consanguinidad. No hay que olvidar que partimos de seis animales y que en los gochos tienen mucha incidencia los genes recesivos que quedan aunque hayan pasado varias generaciones. Hay que purificar la raza y eso nos exige mucho cuidado. Lo que hemos logrado en Asturias con el gochu asturcelta es un hito histórico a nivel científico, que aún hoy se sigue estudiando y se toma como referencia en todo el mundo. Nos han llamado interesados hasta de Corea. Unos años después, los asociados empezamos a mover el tema comercial y a trabajar con cocineros.

–¿Cuál es el número actual de gochos y criadores en la asociación?

–Superamos el millar de animales, pero si hablásemos en marzo serían en torno a un 60% menos porque coincide la época de matanza. Criadores en la asociación somos casi 70.

–¿Son suficientes animales para considerar que la raza esté a salvo?

–No, ni mucho menos. Aún está considerada en peligro de extinción.

–¿Hay tendencia a pensar que lo de fuera siempre es mejor?

–Es parte de nuestra idiosincrasia; hasta que alguien de fuera no nos dice que es bueno, no lo creemos. Hace siete años, mandamos carne a muchísimos cocineros, los Arzak, Subijana... Así fue como nos posicionamos. Si la gente conociera el gochu, sabría la calidad que tiene. El ibérico y el asturcelta tienen características similares para trabajarlo en cocina, aunque las piezas sean muy diferentes.

–¿Cómo es un gochu asturcelta?

–Más grande y estilizado de lo que estamos acostumbrados. No tiene la clásica forma redondeada y su cola ni es corta ni está enroscada, solo la enrosca si está nervioso. Las orejas son tan largas que le sobrepasan el hocico y tiene un perfil de cabeza cóncavo.

–¿Es rentable criarlo?

–Sí, aunque podría serlo más. Falta que se reconozca su calidad y coste de producción. Los ganaderos estamos aprendiendo a aprovechar mejor los recursos para bajar el coste.

–¿Necesitan castaña y avellana?

–Se desperdicia mucha y es una pena porque se la podríamos dar a ellos. Nuestros gochos son autopropulsados, ellos pasan y evitan tener que ir a pañar (Ríe).

–¿Hay fraude?

–Sí, siempre fuimos conocedores de muchos casos. Los asociados actuábamos como policías con los medios de que disponíamos para frenarlo. Al entrar en la marca 100%, la responsabilidad depende del ministerio.

–¿Ha llegado tarde la protección de la Administración?

–Llevamos unos años pensando en lograr una DOP... Tras conseguir la marca 100%, empezamos a mover la de Alimentos del Paraíso y sé que estaremos, pero no el tiempo que nos llevará. Espero dar la noticia el año que viene.

–¿Les asusta el porco galego?

–Compartimos estudios y experiencias. Hoy, son dos gochos y dos productos diferentes. Ellos pueden criar en intensivo y por eso es más barato.