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«El que monta una destilería puede hacer cualquier cosa»

Sergio Carpio, en su destilería. /Juan Carlos Román
Sergio Carpio, en su destilería. / Juan Carlos Román

Este inquieto emprendedor sacó al mercado hace algo más de un año la ginebra Gin Kiber. Ahora trabaja en más productos

Jessica M. Puga
JESSICA M. PUGAGijón

El saregano Sergio Carpio se aficionó a elaborar de destilados en casa. A su nostalgia por el pasado minero e industrial de las cuencas, de donde eran sus abuelos, se sumó el homenaje que quería hacer a Kiber, la empresa que en los años 60 del pasado siglo fabricaba en Mieres ginebra, ron y licores. Todo desencadenó en un ambicioso proyecto: Gin Kiber, la ginebra que desde hace algo más de un año elabora en Langreo y que hace unas semanas fue premiada en el International Spirits Challenge de Londres.

Por nostalgia. «Cuando me embarqué en el proyecto, no tenía muy claro la marca que quería utilizar. Lo que sí buscaba era homenajear al pasado industrial y minero de Asturias, sobre todo al asentarnos en el Centro de Empresas de Valnalón. Mis abuelos eran de La Joécara (Sama de Langreo), de ahí me viene la nostalgia de les cuenques. La marca Kiber, que hace cinco décadas estaba en Mieres, tuvo mogollón de importancia, pero su historia se estaba olvidando ya. Su auge y declive, ocurrido este a partir de los años 70, coincidió en el tiempo con el de la actividad industrial y minera de la región».

Ingredientes únicos. «Solo recuperamos la marca. La ginebra que hacemos no tiene nada que ver con la de antes; es que ni siquiera conozco la fórmula. Gin Kiber es la única ginebra que se destila ahora en Asturias, si bien más que una ginebra, nosotros decidimos crear una destilería artesanal en la que elaborar destilados de calidad. El resultado obtenido con el trabajo y con mucho ensayo-error es una ginebra clásica, seca y con matices complejos. Somos los únicos que utilizamos piel de manzana y cítricos (mandarina y limón) en la destilación. Su utilización aporta toques brutales en cuanto al aroma. El agua que utilizamos también es particular, ya que proviene del Parque Natural de Redes, que es Reserva de la Biosfera».

'Made in Asturias'. «Desde el principio quisimos utilizar cosas que nos relacionasen con Asturias. Por eso fuimos probando distintas variedades de manzana. Ahora utilizamos una antigua variedad de manzana de sidra, que ya no se usa porque es de las poco productivas que quedaron atrás, pero a la ginebra le va muy bien. Eso sí, no decimos cuál es, ese es nuestro único secreto (Ríe). Los cítricos, asturianos siempre, los trabajamos en fresco todo el año; la manzana, no. La recogemos en su momento óptimo».

Sin parafernalia. «Recomiendo tanto para la mía como para cualquiera ginebra utilizar una tónica neutra que no aporte sabores. Esta es la única forma en la que realmente se puede saborear lo que es el destilado, sin que al mezclar te cambie de sabor o este quede oculto. Es fundamental medir siempre la cantidad de ginebra a utilizar. Para rematar, yo abogo por poner un twist de cítrico. Personalmente, me gusta mucho con lima, pero limón también le va bien. No hace falta más parafernalia. En cuestión de horas no hay nada escrito. No es una ginebra dulce ni floral, sino clásica, pero si te gusta, la puedes tomar tanto a mediodía como por la tarde o la noche. No importa. Nuestra obsesión fue que no tuviera rastro alcohólico, que no dejara esa sensación en la nariz. Vamos, que no es una ginebra al uso (Ríe)».

Emprendedor inquieto. «Como es una actividad poco habitual, el proceso burocrático va un poco más lento de lo normal. Fue un momento más bien difícil, tedioso y complejo. Me dijo un día una persona que el que monta una destilaría puede montar ya cualquiera cosa (Ríe). Yo estudié Ingeniería Técnica Forestal y tenía esto como afición, algo que hacía en mi tiempo libre para amigos y familia. Vi que el hecho de destilar en casa era un poco complejo porque, para empezar, requería de aparatos de laboratorio, pero los resultados obtenidos eran muy satisfactorios, así que nos aventuramos. Desde entonces todo ha sido de forma autodidacta. Logré conocer la maquinaria necesaria investigando, traduciendo y leyendo mucho. No hay escuelas donde enseñen todo esto, así que la mejor forma de aprender fue hacer ensayo-error».

Futuro más variado y americano. «Queremos elaborar más destilados, primando siempre la calidad a la cantidad. Estamos dándole vueltas a nuevos productos, de hecho hay uno con el que estamos haciendo pruebas. En Asturias está verde la cosa, así que creo que las posibilidades en este campo son muchísimas. Bueno, y también queremos estar, en los próximos años, en el certamen de San Francisco, que junto con el de Londres, es el más importante del mundo en el sector».

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