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El brunch, lo mejor del domingo

A caballo entre el desayuno y la comida, comienza a implantarse en Asturias. Por ahora, hay pocas opciones, pero es uno de los mejores planes para disfrutar un día de descanso

Platos para un brunch, entre el desayuno y el almuerzo, del restaurante El Corzo Rojo./
Platos para un brunch, entre el desayuno y el almuerzo, del restaurante El Corzo Rojo.
MIGUEL LLANOGijón

Siempre cuesta madrugar y los domingos, más que un esfuerzo, es casi un sacrilegio. Sin embargo, con tiempo por delante, la sensación de tener sobre la mesa un desayuno completo, a la inglesa, con zumos recién exprimidos, cafés, bollería, mermeladas, huevos revueltos... un periódico y buena compañía, debiera ser algo así como un placer irrenunciable. El problema es que si no se madruga y se desayuna tranquila y ampliamente, los horarios de comida se corrompen y, con ellos, el ritmo del día. Hay una solución celestial, se llama brunch, combina el desayuno y el almuerzo y ya existe en Asturias, donde encontramos, al menos, cuatro grandes opciones.

El Larousse Gastronomique define el brunch como una comida que «se suele practicar el domingo, entre las 10 y las 12 horas». En ella, dicen los galos, se dan cita «platos tradicionales del desayuno a la inglesa y los de una comida fría huevos con beicon o revueltos, corn flakes y productos lácteos, ensaladas de frutas y de verdura, pancakes untados de mermelada o de jarabe de arce, batidos, zumos de frutas, té, café e incluso pasteles salados y embutidos». ¿Un buffet?En realidad mucho más que eso: más chic, más variado, más vanguardista con champán, cócteles, ensaladas, hamburguesas, cebiches... y todo lo que el restaurador quiera ofrecer.

Para PedroMartino, de Naguar, se trata del concepto «comida y desayuno, dulce y salado». En su local, domingos y festivos, ofrece comenzar con dulces puestos en la mesa, con zumos recien exprimidos y embotellados para servir junto a bollería, bizcochos caseros, mermeladas, cereales... y después sigue con lo salado. Se puede tomar su hamburguesa de pancuno, una ensalada de la huerta (en función de la temporada), pan tumaca y, por supuesto huevos rotos, tortos con huevos fritos y picadillo o tortillas de patata individuales con salsas.

Los huevos, en todas sus variantes, son una parte esencial del brunch, pero lo canónico son los huevos a la benedictina. En Bömarzo cumplen a rajatabla. Bollería de la mejor calidad, quesos, zumos y, después, salado a elegir. Teresa García, propone así un «desayuno tardío de domingo con la comida seguida. La idea es leer el periódico, charlar, disfrutar de una comida larga y agradable en un ambiente relajado». Para ello, nada mejor que acompañar la parte salada con un bloody mary o una copa de cava.

Lo mismo puede hacerse en El Corzo Rojo, uno de los pioneros. Aquí tiene que tomarse los sábados y por encargo: «Empezamos ofreciéndolo todos los sábados, pero era ir por delante de las cosas y no se debe hacer nunca». A pesar de que su brunch ofrece zumos, bollería, hamburguesas de buey, ensaladas y también la opción del cava o el cóctail, les ha costado arrancarlo.

En realidad, les sucede lo mismo a todos: «No hay cultura de brunch», sentencian en Bömarzo. En el Ewan de Salinas, bajo la dirección de Koldo Miranda y con la habilidad de Carlos Rodríguez, ocurre lo mismo: «Está funcionando a medias. El brunch es aún poco conocido».

En Salinas ofrecen una opción distinta, una mezcla entre el bufet, con el que comienzan y el menú de brunch servido en la mesa con el que terminan. Allí las influencias peruano-japonesas se hacen notar:ceviches, tiraditos, pisetas thai de pulpo, pasta thai... siempre cinco platos salados que varían según mercado. Su receta de cocina oriental no está nada desencaminada. En China existe una comida similar al brunch, el dimsum. Eso sí, ésta suele servirse con té, abandonando el glamour de las burbujas o el cóctel. En el Ewan, el cóctel también está adaptado a su mensaje: «Tiene un punto de sake, muy nuestro», explica Rodríguez.

En España, la variante que puede disfrutarse cada vez más, salvando los grandes hoteles que a menudo ofrecen un bufet engalanado, tiene que ver más con la americana, que viene a su vez, de la tradición británica. Las ostras y el champán, típicos de este desayuno-comida, tiene que ver con la tradición francesa. Aquí, de momento, no hay tradición y se conoce poco,pero es cuestión de probarlo. Es una de las mejores opciones para un domingo.