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«Para dedicarse al campo también hay que formarse»

Albina María Pedraza./XAME SANTOS
Albina María Pedraza. / XAME SANTOS

Albina María Pedraza ganadera e imagen de IGP Ternera Asturiana asegura que «no hay buena formación» para el sector en Asturias

Jessica M. Puga
JESSICA M. PUGAGijón

Albina María Pedraza (1995) siempre quiso ser ganadera. Lo único que le pidieron sus padres fue que se formara antes para ello. Estudió en Gijón y Cantabria y ahora aplica todo lo aprendido en la ganadería que lleva su nombre en Llaneces de La Barca (Tineo). Con 18 años, se convirtió en la primera mujer en nutrir el jurado de los concursos de raza autóctona. El pasado 8 de marzo analizó su profesión en el Congreso, donde expuso la situación y las necesidades de su sector. Aún hay más. Pedraza es una de las cuatro jóvenes ganaderas que protagonizan la actual campaña de promoción de la IGP Ternera Asturiana.

Quiero ser ganadera. «No recuerdo el momento concreto en que les dije a mis padres que quería ser ganadera. Es un deseo que siempre he tenido en mente y mantenido cuando he sido mayor y lo he visto posible. Mis padres siempre me apoyaron, lo único que me pidieron primero fue que me formara, que para empezar a trabajar tenía tiempo. Me gusta este mundo, es mi pasión. Veo seguir con la ganadería de mis padres como una motivación añadida; es un orgullo poder continuarla. Todo esto compensa por los días que estás cansada o perezosa».

Estudiar para mejorar. «Cursé el bachiller de ciencias, hice un grado superior de Laboratorio y Diagnóstico Clínico en Gijón, otro de Ganadería y Asistencia en Sanidad Animal en Cantabria porque en Asturias no lo hay, lo que creo que es una falta muy grande, y ahora curso un tercer grado de Administración y Finanzas. Una ganadería es, a fin de cuentas, una empresa; cuanto más formado estés y menos dependas de otras personas, más dinero ahorras. En Cantabria, tuve asignaturas de asistencia a la veterinaria, bioseguridad, instalaciones ganaderas, maquinaria, cría y saneamiento ganadero, entre otras, e hice las prácticas en un centro veterinario de campo en donde aprendí muchísimo, por ejemplo, a hacer inseminaciones que hoy pongo en práctica en mi ganadería».

Asignatura pendiente. «No hay buena formación para la ganadería en Asturias. Hay un grado medio de Agraria muy básico y poco más. En una comunidad autónoma como la nuestra debería haber muchísimos más estudios relacionados, porque para la ganadería también hay que formarse. Mínimo hace falta el grado de Asistencia que hice yo, que en Galicia implantaron, creo, el año pasado. Gracias a él, por ejemplo, llamo menos a menudo al veterinario».

Derribando barreras. «Cuando cumplí la mayoría de edad me convertí en la primera mujer en Asturias que llegó a ser jueza de clasificación de los concursos de raza autóctona. Y todavía soy la única. El entorno se lo tomó muy bien. Hay a quien le chocaba verme al principio, pero muchos de los ganaderos que participan en los concursos, así como los jueces, me acogieron muy bien, quizás porque me conocían y sabían que llevaba toda la vida en esto. No puedo decir que me hayan discriminado por razón de edad o sexo, al contrario».

Trabajadoras invisibles. «Se extendió la idea de que dedicarse al campo es una cosa de hombres, pero las nuevas generaciones estamos intentando acabar con esa percepción. El 56% de las ganaderías son de mujeres y, aunque a veces es porque, simplemente, está a nombre de ellas, en muchos casos sí las trabajan. Las cosas están cambiando. Estamos logrando que la mujer se ponga al mismo nivel que el hombre en este sector».

De visita al Congreso. «Me llamaron para ir al Congreso el Día de la Mujer para hablar de la situación actual del sector ganadero. La experiencia fue impresionante. Ahí coincidí con la científica de la Universidad de Oviedo Ana Coto y con un montón de mujeres que representaban a muchos sectores. Cada una tenía que contar su día a día e indicar las necesidades que veíamos. Yo dije que los jóvenes necesitan más ayudas para poder dedicarse al campo. Una persona de mi edad que quiera dedicarse a esto y no tenga una ganadería heredada, no puede ni planteárselo. Abordé que la formación es necesaria y que los gobiernos deberían legislar con conocimiento de causa. Leyes como la del purín tienen que ser más meditadas para comprobar su viabilidad, pues aplicar esta en mi pueblo es casi imposible».

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