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‘Bombita’ deja les marañueles

Basi Muñiz, detrás del mostrador de Casa Bombita. /T. Halbi
Basi Muñiz, detrás del mostrador de Casa Bombita. / T. Halbi

El cierre de la confitería de Candás, que abrió en 1880, pone fin a una tradición familiar que ha ocupado a cuatro generaciones

EVA FERNÁNDEZ

Basi Muñiz es hija de Sisa, nieta de Basilisa y bisnieta de Fausta, la primera mujer de la saga de Casa Bombita que desde 1880, según reza en el establecimiento, ya elaboraba marañueles. Fausta lo hacía en su casa y Basilisa «las cocía en las panaderías de Candás y luego las llevaba a vender a Gijón, al barrio de pescadores en Cimadevilla, y a las vecinas que nos picaban en casa», recuerda ahora Basi Muñiz, la cuarta generación de la familia que ha regentado el negocio.

«Mi madre, Sisa, fue la primera que tuvo un horno exclusivamente para marañueles de todo el concejo. Fue la gran emprendedora. Eso fue ya en 1964. Lo trajo de Barcelona y ya fue todo un adelanto, aunque antes marañueles solo se hacían por Semana Santa. Yo he pasado toda la vida entre marañueles y ahora no hay quien tome el relevo», explica esta veterana comerciante candasina que ha conseguido hacer de su negocio una bandera del tradicional dulce candasín.

Basi tiene dos hijas y un nieto, «al que también le gusta hacer marañueles. De hecho, tiene varios manteles». Sin embargo, las nuevas generaciones dice que «tienen su trabajo, les gusta y no hay quien siga con el obrador». Por este motivo, Muñiz ha echado el cierre a Casa Bombita. «A partir de ahora, ya le digo a mi nieto que no se preocupe que seguiremos haciendo marañueles en casa», advierte. Y es que su estado de salud, la artrosis y el reuma, como apunta, le impiden seguir detrás del mostrador y, por este motivo, traspasa la confitería.

«No sé qué pasará con el local-obrador, no estaría mal que siguieran con les marañueles», dice, pero no sabe. De momento, la tienda está cerrada a la espera de que alguien la ocupe. Está ubicada en pleno centro urbano, próxima al puerto y a la playa. En las paredes, todavía hay fotos de gentes marineras y de ahí aún se desprende el olor de la masa ‘estrella’ elaborada con mantequilla, azúcar, huevos, ralladura de limón, anís, canela, harina y levadurina que ella entrelazaba dando forma a les marañueles.

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