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El éxito del queso más familiar

José Luis López muestra un queso de La Peral frente a las instalaciones de la empresa. / MARIETA
José Luis López muestra un queso de La Peral frente a las instalaciones de la empresa. / MARIETA

El X Premio Familia Empresaria recae en los López Álvarez, que han hecho de La Peral una referencia gastronómica | «La unión hace la fuerza, y mis hijos nacieron entre el queso», señala la matriarca del clan, cuya quinta generación se prepara para el relevo

SANDRA S. FERRERÍA

La familia López Álvarez (Quesos La Peral) está de doble enhorabuena. Por una lado, ha sido premiada por la Asociación Asturiana de Empresas Familiar (Aefas) con el X Premio Familia Empresaria y, por otro, a mediados de este año la compañía cumple 95 años de tradición familiar quesera.

La sociedad nació el 23 de junio de 1923 de la mano de Antonio León Álvarez y tomó el nombre, precisamente, del pueblo en el que se fundó y en el que continúa, en La Peral (Illas). Él, que ya hacía queso antes, creó la compañía, y enseñó a su hija única, María Luisa León Gallego, a seguir sus pasos. Desde entonces, el negocio ha quedado en familia.

A finales de los años 30, su hija se casó con Dionisio López quien se incorporó a la quesería. Una empresa con tanta trayectoria tuvo sus más y sus menos. Con la Guerra Civil el negocio se vio obligado a cerrar, pero volvió a abrir con el fin de la contienda. El matrimonio tuvo dos hijos, Antonio López León, quien trabajó en Telefónica y ya falleció, y José Luis López, que continuó con el negocio que había puesto en marcha su abuelo ampliando la saga familiar.

María Esther Álvarez, su esposa, con la que contrajo matrimonio a principios de los años 70, reconoce que hubo bastantes dudas sobre continuar o no. Pero por suerte, no se dieron por vencidos. «Tuvimos aquella ilusión de impulsarla, y hasta nuestros días», recuerda ahora, tras haber convertido sus quesos en todo un referente de la gastronomía asturiana, tanto dentro como fuera de las fronteras de la región.

La Peral comercializa tres gamas de productos, 'Estrella La Peral', 'Queso Peralzola' y 'Queso Peñoceo'. El primero, fabricado desde los inicios y el más emblemático, ha sido galardonado con el Silver Award International Cheese Awards 2010, con el Urogallo Especial 2010 del Centro Asturiano de Madrid, con la Medalla VI Feria de Muestras Asturiana y II Exposición Agropecuaria Oficial e Internacional 1929 y con el Premio Concurso Nacional de Ganados, Industria, Derivadas y Maquinaria Agrícola 1926. La empresa también recibió el premio Ceuco Aurem.

Tal ha sido el éxito, que la cuarta generación se ha incorporado al negocio e, incluso, la quinta se prepara para tomar el relevo, ya en la ubicación a la que se trasladó la empresa en los años 80, en la carretera general en Forcón, pero siempre sin dejar su pueblo.

A pesar de que María Esther aún no se ha retirado, sus tres hijos José Luis, Emilio y Luisa se han ido incorporando progresivamente al negocio. También Patricia González, la esposa de José Luis, trabaja en la quesería.

El secreto para triunfar, según la matriarca, reside precisamente en que es un negocio familiar. «La unión hace la fuerza, y mis hijos nacieron entre el queso», afirma, y celebra que la tradición continúe, a pesar de que el trabajo en la quesería «es muy duro». «Hacemos productos y no se pueden dejar ni un momento. Hay que estar continuamente», asegura.

Emocionada, María Esther señala también que su nieta Noemí López, primogénita de Patricia y José Luis, está cursando tercero de Ciencia y Tecnología de los Alimentos, en la Universidad de León, de cara a continuar con el negocio familiar en el futuro. «Está haciendo su carrerita y esperemos que nos eche una mano. Ella tiene futuro aquí», asegura la abuela, contenta de saber que el negocio continuará en manos de la familia. Y quién sabe si el resto de nietos: Alba, Celia, Diana y Darío.

El galardón por estos casi cien años de trayectoria será entregado el próximo 7 de marzo, a las 19 horas, en el teatro Palacio Valdés de Avilés. El premio de Aefas tiene por objeto reconocer la trayectoria empresarial de una familia que sea ejemplo de responsabilidad social corporativa y que esté comprometida con la continuidad familiar, algo clave en el caso de los López Álvarez.

Su decidida apuesta por la excelencia e innovación en la elaboración de sus quesos, conservando los cuidados artesanos tradicionales que caracterizaron a la empresa desde sus inicios, ha sido el principal motivo que destacó el jurado, pero también otros, como ese relevo a través de cuatro generaciones y el compromiso de todos sus miembros «en preservar, fortalecer y dar continuidad al negocio familiar».

 

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