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No se crea todo sobre alimentación

No se crea todo sobre alimentación

La sabiduría popular a menudo tiene poco de lo primero cuando se trata de salud alimentaria. Un experto repasa algunas de las creencias más extendidas, tan generalizadas como falsas

FERMÍN APEZTEGUIA

Nunca hay que creerse todo sobre nada. Ni siquiera nadie está obligado a tomar por bueno lo que se publica en este rincón del 'Yantar'; aunque para tranquilidad del lector aclararemos que todo lo recogido en este espacio cuenta siempre con el aval de la evidencia científica. Eso significa que la ciencia ha demostrado a golpe de estudio y trabajo pormenorizado que lo que le contamos es así; y que si mañana nuevos trabajos revelan lo contrario, se lo diremos también. Palabra de periodista.

El nutricionista Javier Martínez, licenciado en Ciencia y Tecnología de los Alimentos, ha publicado un informe en la revista 'Dieta Sana', de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC), donde pone luz, negro sobre blanco, sobre algunos de los muchos mitos que hay en torno a la alimentación, que es de esas cosas que todo el mundo sabe. Siendo humildes, habría que reconocer que ni pintar nos convierte en expertos en arte ni la capacidad de ver en oftalmólogos. Esto es lo que, según Javier Martínez, dice la ciencia y nosotros se lo contamos.

El huevo sube el colesterol. Falso. «Demonizado» durante años por su supuesta culpabilidad en la 'epidemia' de colesterol alto, hoy se sabe que su yema es, efectivamente, rica en esta sustancia, pero tiene muy poca grasa saturada. No influye, por tanto, absolutamente en nada en el nivel de colesterol en sangre. «Cualquier persona sana puede comer un huevo al día y mantener una salud de hierro», afirma el experto. La clara, además, está llena de proteínas «de la más alta calidad», muy digeribles, saciantes y saludables; y la yema posee vitaminas A (tejidos blandos), B (energía), D (huesos y dientes) y K (baja la tensión y protege de las cataratas), además de antioxidantes, que frenan el proceso de envejecimiento. En definitiva, el huevo, todo bueno.

Beber zumo es tan sano como comer fruta. Falso. Un zumo de naranja aporta vitamina C, minerales y antioxidantes, pero favorece que nos suba rápidamente la glucosa en sangre, porque con él nos perdemos la fibra de la fruta. Un zumo natural con tres naranjas medianas, de unos 200 gramos cada una, es como tomarse seis sobres de 10 gramos de azúcar. «La fruta, en general, mejor con toda su pulpa, a mordiscos o batida con toda su fibra».

Dormir poco adelgaza. Falso. Las personas que duermen poco o no tienen un sueño reparador, suben de peso. El responsable de ello es un gen bautizado como 'Period', directamente relacionado con la obesidad y la salud cardiovascular, que se activa en la gente que duerme menos de siete horas o trabaja de noche. El gen 'Period' regula los horarios de sueño y los cambios de humor estacionales.

Las dietas 'detox' depuran el organismo y ayudan a perder peso. Falso. Los milagros no existen. La ingesta de fruta y verdura es fundamental en una dieta sana y equilibrada. Pero los atracones de cualquier fecha no se compensan a base de zumos y licuados. Los batidos de frutas y verduras están muy bien si forman parte de un hábito alimentario, no como reparación urgente de averías.

Comer como en el Paleolítico resulta beneficioso. ¡Ja, ja, ja...! (¡Uy, perdón!). Falso. La llaman dieta 'Paleo' y es una de las últimas modas. Lo dicho, las dietas milagro son malas por definición. Incluso nocivas. Esta se basa en la idea de comer como en la Edad de Piedra, a base de mucha verdura, frutas y también carne magra, pescado y frutos secos. Huye de lácteos, legumbres, cereales, alimentos ultraprocesados, azúcares y alcohol. «La teoría es muy atractiva, pero no tiene sentido porque en la Edad de Piedra no existían las actuales enfermedades y la esperanza de vida no pasaba de los 35 años». Otro día, más. ¡Feliz 2019!