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«El volumen de aceite usado en las casas está bajando»

Lara Juane, ante una selección de productos de El olivar. /A. FLÓREZ
Lara Juane, ante una selección de productos de El olivar. / A. FLÓREZ

Lara Juane, administración de Biobroker: «No es que haya poca concienciación en cuanto a reciclar, sino que generarla lleva su tiempo porque ya no se consume como antes»

Jessica M. Puga
JESSICA M. PUGAGijón

El olivar de Noega abrió sus puertas en la céntrica plaza de San Miguel, en Gijón, hace dos meses, exactamente el 28 de marzo. Aquí, el ciudadano puede llevar su aceite para colaborar con el medio ambiente y, a cambio, llevarse unas monedas, y, de paso, comprar aceites, vinagres y alguna salsa gourmet. Detrás de este negocio está Biobroker, una empresa con sede en Carreño dedicada, desde hace once años, a la recogida y posterior procesamiento de aceites vegetales usados para biocombustibles.

Oro líquido. «El olivar de Noega es una tienda gourmet a la vez que punto de recogida de aceite usado, parte esta última gestionada por Biobroker, que fue de donde partió la idea de montar un negocio de estas características en Gijón. En Biobroker hacemos recogidas de aceite a muchos niveles, a grandes y pequeñas empresas, y se nos ocurrió incluir también al ciudadano de a pie para darle un punto de recogida en el centro de la ciudad. Así nosotros podemos reengancharlo y utilizar su producto en nuestros procesos y él se lleva una compensación económica, si bien simbólica, porque en este sector se empieza a ganar dinero de verdad cuando se mueven toneladas».

Dinero por aceite. «El ciudadano recibe por el aceite usado una cantidad económica simbólica. Por medio litro, 10 céntimos; la cantidad se va incrementando de medio litro en medio litro. Si alguien trae, como hice yo esta mañana, dos litros, se lleva 40 céntimos. Hay quien quiere ese dinero al momento y quien prefiere guardarlo en la tarjeta de fidelidad de la tienda porque, así, al cabo de tres o cuatro meses, tiene acumulados tres o cuatro euros y compra un producto de la tienda que cuesta seis, por dos».

Desechos gratificantes. «En El olivar de Noega aceptamos aceite de cocina de origen vegetal, da igual que sea de girasol, de cacahuete o de oliva de categoría superior. El aceite usado es el que más entra en la tienda, si bien también recogemos el aceite de latas de conserva o de botellas que, pese a ser para cocinar, no se ha utilizado. Hay un mostrador donde lo recogemos y decenas de productos destinados a la venta porque quisimos aprovechar la tienda. Como en Biobroker conocemos bien el sector alimentario y tenemos contactos con fábricas, abrimos una tienda con productos un poco selectos para que el cliente, al tiempo que trae su aceite usado, pueda llevarse algo rico. Tenemos aceites, sobre todo, cordobeses y portugueses, vinagres hasta de mango y algunas salsas».

Cosa del pasado. «En los tiempos que corren no es que haya poca concienciación en cuanto a reciclar el aceite se refiere, sino que generarla lleva un ritmo lento. Estamos tendiendo a llevar una alimentación sana, baja en grasas, mientras que hace, no sé, quince años, lo típico era ver freidoras en casa siempre funcionando. Eso ahora está desapareciendo; el volumen de aceite usado en las casas está bajando. Es algo que se puede ver fácil en tus propios zapatos: ¿cuánto tardo yo en reunirlo? La edad media de nuestros clientes oscila entre los 40 y 60 años, gente más joven también entra, pero ellos tienen más asimilado cocinar a la plancha».

Empresa madre. «Biobroker, cuya sede está en el barrio del Montico, en Carreño, es una empresa gestora de residuos de origen vegetal. Tratamos aceites y subproductos que se destinan casi por completo, en torno al 90-95% del total, a la fabricación de biodiésel. Algún subproducto va para otro tipo de industria, para hacer fertilizantes, sobre todo. Trabajamos de dos formas: bien como 'trader', es decir, nos encargamos de mover mercancías de un origen a otro sin que pasen por fábrica; o bien con cargas que sí recepcionamos, gestionamos y procesamos en nuestras instalaciones para optimizarlas y, así, revalorizarlas. Estas cargas tienen diferentes procedencias; nos vienen de las propias fábricas de biodiésel y de empresas alimentarias que utilizan aceites de oliva, girasol o palma en sus instalaciones.

Nueva vida para el aceite. «¿Cómo tratamos el aceite que nos llega? Principalmente, centrifugando el producto para retirarle la humedad. Cuanta mayor sea la calidad del aceite, menos agua tiene, pero lo cierto es que siempre llega con restos de las fábricas. En Biobroker trabajamos 13 personas. El olivar de Noega es nuestro nuevo proyecto, una idea de negocio que no descartamos aumentar e implantar hasta en Madrid».

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