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«Algunas veces en la cocina, con imaginación se hace más que con conocimiento»

«Algunas veces, con imaginaciónse hace más que con conocimiento»
La repostera gijonesa Isabel Pérez trabaja una tarta en su obrador. / Martín de Arriba

La gijonesa publica un recetario con 80 postres que han marcado su vida y anima a trabajar en casa, porque «no hay nada imposible, solo hay que querer»

Jessica M. Puga
JESSICA M. PUGAGijón

Isabel Pérez creció en un hogar en el que su madre se encargaba de configurar una dieta sana y equilibrada por buen hacer y no moda. «Recuerdo tener siempre mucha variedad y repostería siempre casera», cuenta esta gijonesa, dueña desde 2012 de Aliter Dulcia, el negocio sito en su ciudad natal al que los niños siguen yendo a merendar y coinciden con adultos que asisten a cursos de repostería. La confitera acaba de publicar el libro 'Pasteles con historia', donde comparte 80 recetas y que presenta el próximo día 25, en la Librería Central de Gijón.

–Dice que sus recuerdos más felices están asociados a un pastel. ¿Por ejemplo?

–Es que mis abuelos nos solían llevar a merendar, así que recuerdo muy bien disfrutar con petisús rellenos de crema, palmeras, milhojas y piononos, que en Asturias se hacen diferentes a Granada, de donde es originario.

–¿Se está perdiendo la costumbre de llevar a los niños a merendar?

–No lo creo. Somos muy llambiones en Asturias. Cerca de Aliter Dulcia tenemos varios colegios y muchas familias tienen por costumbre hacernos una visita.

–¿Recuerda el primer postre que preparó?

–Tenía una tía abuela que me enseñó, con mi madre, a cocinar. Recuerdo ayudarlas a hacer galletas y luego pasar el rato mirando al horno y señalando la que había hecho yo. También hacer mazapanes con diferentes formas en Navidad.

–Se licenció en Historia, se doctoró en arte clásico e hizo un máster en Gestión Cultural y Museística. ¿Por qué cambió a lo dulce?

–No me llamaba la atención otra cosa que no fuera la historia, así que entré en la carrera convencidísima, con vocación absoluta, y llegué a dar clase. Un día, por un cúmulo de circunstancias personales, lo dejé y abrí el blog, donde escribía de arte, historia y repostería. A lo dulce le tengo amor desde siempre y que pasara de ser una afición a mi trabajo simplemente surgió.

–El libro 'Pasteles con historia' se estructura en cuatro capítulos. Vayamos uno a uno. Familia.

–Viví una cocina muy cuidada en mi casa. Mi madre y mi tía me enseñaron todo, seguramente no habría tenido interés por la repostería de no ser por ellas. De ellas aprendí las cosas más rudimentarias, pero quizá las más valiosas porque proceden de la experiencia, no tienes que pulirlo tú.

–¿Qué hay de historia?

–Nunca he podido separar la gastronomía de la historia, así que en ese capítulo, las mezclo. He intentado novelar de alguna forma la historia con relatos contados por José Bonaparte, Napoleón o centrados en la antigua Roma... Es la parte que más me gusta, la más trabajada del libro. Las cuatro son muy personales, pero esta es la que tiene más de mí.

–Faltan viajar y Aliter ...

–Estoy agradecida de recibir recetas de muchos países y voy mucho a Francia a recibir clases. Aquí incluyo mis postres favoritos de los lugares donde más me gusta comer. Aliter Dulcia es la extensión tangible del blog con el que empecé, así que he querido que haya una selección de todo lo que nos identifica.

–¿Va a abrir nuevo negocio en Madrid?

–Por fin parece que será pronto tras una búsqueda de local larga y dolorosa. Será un Aliter Dulcia en Madrid con la oferta que tenemos en Gijón. Estaremos de uno para otro.

–¿No le sale la vena egoísta y querer dejar de compartir sus secretos?

–Estoy encantada, es algo que llevo haciendo desde que empecé. Hay algunas recetas que nunca hemos publicado, pues son exclusivas para nuestros clientes. Todos los pasteleros guardan algo en la manga.

–Comparta un secreto o acabe con un falso mito repostero.

–Aunque la repostería es una ciencia y tiene mucho de química y puntillismo, también tiene una parte de improvisación, cariño e imaginación. A veces, con esta se hace más que con conocimiento. Y doy consejo: no hay nada imposible y cualquiera al que le apetezca puede empezar con el dulce. Estas 80 recetas le van a subir el ánimo porque no hay repostero malo, sino recetas mal hechas.

–¿Por qué la repostería española no se conoce fuera?

–No la sabemos vender. Nos falta confianza para hacerlo bien.

–Tendrá el azúcar por las nubes...

–(Ríe) Para nada. Ojalá me cansara del dulce, pero no. Siempre me ha gustado. En Gijón tenemos muchas confiterías muy buenas.

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