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Julius Bienert, en Oviedo: «Los quesos de Asturias son únicos»

El cocinero mallorquín Julius Bienert, en Oviedo.
El cocinero mallorquín Julius Bienert, en Oviedo. / MARIO ROJAS

El cocinero mallorquín estuvo en la capital del Principado para cocinar y hablar de la gestión de dificultades en la cocina y del trabajo en equipo

JESSICA M. PUGA

Julius Bienert (Palma de Mallorca, 1979) defiende que tener poco tiempo para cocinar no significa comer mal. En Oviedo lo demostró preparando tres platos fríos (tartar de atún, una cucharita con una emulsión de tomate, boquerones y queso, y una ensalada con cecina, queso de cabra y foie) en unos minutos en el Talud de la Ería. Habló de cómo gestionar los problemas que se presentan en la cocina y del trabajo en equipo.

-¿No tener tiempo supone directamente comer mal?

-No es verdad, todo lo contrario. En el programa ('Los 22 minutos de Julius') demostramos que con poquito tiempo se puede comer muy bien, rico y sano, así que no hay excusa para no ponerse a cocinar ya. Me gustan mucho los guisos de tres, incluso seis horas de cocción, pero no tenemos ese tiempo. ¿Qué tardas en hacer un cachopín? ¿Un par de minutos? Y lo bien que están y lo bien que comes, ¿qué? Para gustos, los colores, digo yo.

-El auge de la cocina en televisión sigue. ¿Se acabará quemando el formato como pasó con la música en su momento?

-No creo que sea una moda pasajera porque la comida es diferente. Vale que la música sea necesaria todos los días, pero comer es una obligación, es el combustible de nuestro cuerpo. Cada día aprendemos a comer mejor; la televisión ha ayudado a saber un poco más acerca de la gastronomía. Ahora todo el mundo sabe cocinar, todos son 'foodies'. ¿Por qué? Porque a todo el mundo le gusta comer.

-¿Y tanta repercusión puede generar falsas ilusiones a los jóvenes?

-Eso es como los que quieren ser deportistas de élite; todos quieren jugar en el Madrid o en el Barça, pero tienen que empezar jugando en los equipos pequeños e ir subiendo demostrando sus cualidades. O como el que quiere ser ingeniero de la NASA; primero tendrá que estudiar mucho y currárselo, y con un poco de suerte alcanzará el objetivo.

-Hay dos grupos de cocineros: los de casa y los que hacen de la comida un espectáculo total. ¿Son excluyentes, complementarios o antagónicos?

-Complementarios. Todos los días no puedes comer de estrella Michelin, también quieres pucheros. Son dos tipos de cocina completamente diferentes, pero todas parten de lo mismo: de un producto que está preparado para que lo trabaje un artesano, el cocinero.

-Ha viajado a Oviedo para hablar de la gestión de las dificultades que se pueden presentar en la cocina. ¿Cuál es el truco?

-La cocina es sencilla siempre que le pongas un poco de lógica, sentido común y mucho corazón.

-¿Qué situación mala ha tenido en la cocina que le haya hecho tener que parar y recapitular?

-Ha sido grabando el programa de los 22 minutos. Yo las recetas las pienso y las hago en el programa directamente, y alguna vez se han torcido al final y hemos tenido que volver a empezar desde el principio porque no me salía. (Ríe). Sobre todo me pasa con los trabajos manuales porque soy muy torpón.

-También habló de las estrategias del trabajo de equipo. ¿Cómo se logra la coordinación?

-Tienes que tener mucha confianza en el equipo. Vuelvo a compararlo con el fútbol. Da igual que tengas el mejor delantero de la liga si no tienes a alguien que te dé los pases y un portero que te salve.

-¿Qué es básico para trabajar en equipo?

-Cada uno tiene una función definida y debe responder por ella.

-¿Qué opina de los blogueros que comparten sus platos caseros?

-Me parece muy bien. Cada uno puede subir los contenidos que más le gusten. Los blogs acercan, aún más, la cocina al público.

-Ha estado en el restaurante solidario del Padre Ángel en Madrid. ¿Qué le parece la iniciativa?

-Fantástica. Fui cuando lo abrió y he vuelto un par de veces, ahora tengo ganas de ir a cocinar. La propuesta está hecha, pero por tiempo de unos y otros aún no hemos podido concretarlo. Colaborar con el Padre Ángel es una gozada porque es una persona tan bonita que anima a hacer cualquier cosa.

-¿Qué cocinaría en Asturias en 22 minutos?

-Hay unos productos tan brutales y que yo, personalmente, utilizo mucho, que se puede hacer cualquier cosa con ellos. Por ejemplo, los quesos asturianos no los hay en ningún lado.

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