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«Asociar la comida en lata a la mala calidad ya no se lleva»

José Blanco, con varios productos de La Noreñense. /IMANOL RIMADA
José Blanco, con varios productos de La Noreñense. / IMANOL RIMADA

Medio siglo de historia cumple la empresa dedicada a las conservas cárnicas, que hoy produce 100.000 latas diarias

Jessica M. Puga
JESSICA M. PUGAGijón

José Blanco Fanjul nació en 1968, solo unos meses antes de que su padre, apodado 'Pepe Sará', se aventurara a montar una empresa dedicada a las conservas cárnicas con su amigo Enrique Rodríguez. Transcurridos 50 años, La Noreñense se ha convertido en una industria indispensable en Asturias, que produce 100.000 latas diariamente y en la que trabajan 60 personas. José Blanco Fanjul heredó junto a sus siete hermanos el negocio familiar. Él es el director de Producción, encargado, entre otras cosas, de formular las nuevas recetas.

Medio siglo de historia. «El origen de La Noreñense está en 1966. Mi padre, José Blanco, conocido como 'Pepe Sará', y dos amigos, todos de Noreña, empezaron a hacer pruebas con latas esterilizadas al baño María en un chamizo de la avenida de Oviedo. No era su trabajo ni mucho menos; más bien, una aventura. Uno de los amigos lo dejó al poco tiempo, y mi padre y el otro socio, Enrique Rodríguez, decidieron apostar por el proyecto. Edificaron y abrieron más profesionalizados en 1969. En 1980, Enrique vendió su parte quedándose mis padres con la empresa. Cuando estos fallecieron, con tres meses de diferencia, en 2011, nos quedamos al frente sus ocho hijos o el correspondiente familiar político».

Uno más en la familia. «Mis hermanos y yo hemos nacido formando ya parte de una empresa. Yo empecé a trabajar en ella en 1995 en la parte de almacén y, con el tiempo, pasé a ser responsable del área de Calidad. En 2016, al comprar la empresa el grupo alimentario IAN, mi hermano Miguel dejó de ser el jefe de Producción y pasé yo a asumir esa función. Desde hace un año solo me encargo de la parte de producción, o sea, organizo el trabajo diario en función de los objetivos semanales que tengamos y me encargo del diseño de nuevos platos. En los clásicos seguimos utilizando las recetas de mi madre, pero yo elaboro las muestras de las novedades».

Bien cocinado. «Nuestro lema es 'platos bien cocinados', el cual seguimos en todo lo que hacemos. Nos movemos en diferentes niveles de producción: tenemos una línea directamente dedicada a la hostelería y las gamas La Noreñense y El Yantar de Pepe. Esta última es la que definiríamos como delicatessen. La forma de trabajar las tres es exactamente igual, solo cambia la materia prima utilizada. Por ejemplo, para El Yantar de Pepe trabajamos con fabes de Indicación Geográfica Protegida asturiana. Además, varían los formatos de la lata en tanto a la altura y la capacidad».

Lo primero, Asturias. «Los fundadores de La Noreñense eligieron empezar a trabajar los platos más representativos de la región. Primero, creo que trabajaron los callos y, después, llegó la fabada, pero bueno, los dos fueron prácticamente al tiempo. Más tarde llegó el turno de las albóndigas, les fabes con almejes, el lomo a la cazadora y el resto de la amplísima gama que tenemos. Atendemos en función de peticiones concretas de la zona. Por ejemplo, hace poco que hemos empezado a llevar a Madrid alubias con oreja. A día de hoy, vendemos prácticamente en toda España ya que tenemos presencia en la mayoría de grandes superficies. Nunca hemos tenido serios problemas con la distribución de nuestros productos, ni en pleno invierno con nevadas. Nuestros camiones siempre han podido salir de Asturias».

Trabajo en cadena. «A la planta, llega la materia prima que precocinamos. Luego, en la propia lata, pasa a los autoclaves, donde se esteriliza y se termina de cocinar. Tenemos un departamento de calidad en la empresa encargado de que todos nuestros productos sigan las normativas. Debemos cumplir la ISO 9000, la norma IFS y la ISO 14000 de medio ambiente, que es del año pasado, entre otras. Normalmente».

Nueva era para la comida en lata. «Los tiempos en los que se asociaba la comida en lata como de mala calidad han quedado atrás. Esa fama negativa ya no se tiene tan presente, los tiempos han cambiado. Antes, cuando empezaron mis padres, decías productos enlatados y la gente te ponía mala cara. La gente está viendo que en este sector, como en todo en la vida, no todo es blanco o negro. Hay comida en lata buena y regular igual que puedes ir a comer en un buen restaurante o no. Mi padre y sus amigos fueron unos visionarios. Seguimos trabajando de la misma forma que antes de que La Noreñense fuera adquirida por el grupo IAN. Solo cambia que ahora son ellos los que toman las decisiones finales».