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Patatas fritas más sosas y galletas con menos azúcar: lo que encontrarás la próxima vez que hagas la compra

Patatas fritas más sosas y galletas con menos azúcar: lo que encontrarás la próxima vez que hagas la compra

El Gobierno y las 500 principales empresas de alimentación acuerdan reducir un 10% en tres años el contenido de estas sustancias en la comida

ALFONSO TORICES

El ministerio de Sanidad y las 500 principales empresas de fabricación y distribución de alimentos y bebidas, así como las patronales de la restauración, los comedores colectivos y el ‘vending’, han firmado un acuerdo para reducir en un plazo de tres años y en una media del 10% los azúcares añadidos, las grasas saturadas y la sal que contienen los productos más consumidos.

Los objetivos fundamentales del denominado ‘Plan para la mejora de la composición de los alimentos y bebidas’, según remarcó la propia ministra de Sanidad, Dolors Montserrat, son reducir las altas tasas de sobrepeso y obesidad que tienen los españoles, especialmente los niños, y luchar contra las principales enfermedades crónicas, muy influidas por el sobrepeso o los consumos excesivos de azúcar o sal, como son las diabetes, la hipertensión, las enfermedades cardiovasculares (ictus o infartos, por ejemplo), así como varios tipos de cáncer.

Los fabricantes se comprometen a rebajas del 10% de los azúcares añadidos antes de 2020 en los principales refrescos, néctares de frutas, y en los productos lácteos y salsas –hasta el 18% en la mayonesa–; retirada que solo alcanzará sin embargo el 5% en las referencias de bollería industrial, helados y galletas. La mayor reducción será en las bebidas isotónicas, con un recorte del 21%.

En lo relativo a las grasas saturadas, el mayor compromiso abarcará a los platos preparados y a los aperitivos salados, con rebajas del 10%, pero de nuevo en el caso de las galletas y la bollería solo se alcanzará el 5% de reducción, como también ocurrirá con las salchichas y embutidos. A cambio, los fabricantes realizarán porciones y presentaciones de bollería de menor tamaño.

La sal sufrirá las mayores retiradas en los derivados cárnicos (16%) y en los platos preparados y aperitivos salados (10%), con un pico de descenso del 13,8% en las patatas fritas, y, por contra, las menores reducciones en las cremas de verduras (6,7%) y las salsas (5%).

Verduras por patatas

La lucha contra el azúcar y la sal excesivos se extenderá a la hostelería y el ‘vending’. Los bares y restaurantes reducirán el 50% del contenido de sus sobres monodosis de azúcar y el 33% de los de sal, tendrán saleros con menos agujeros y retirarán este tipo de aderezos (también las salsas) de las mesas de los clientes, a los que solo se los servirán si los piden. Las máquinas expendedoras, por su parte, incluirán de serie un 15% menos de azúcar en todas las clases de cafés o infusiones.

El acuerdo, al que las empresas se adhirieron de manera voluntaria, contempla 180 medias, que van más allá de la reducción de los azúcares, grasas y sal en hasta 3.500 productos alimenticios de gran consumo, que suponen hasta el 44,5% de la energía diaria contenida en la cesta de la compra.

La hostelería también se compromete a usar aceites de girasol y oliva para freír, a entregar aceite de oliva para los aderezos de ensaladas, a elevar hasta el 50% el uso de leche desnatada, a sustituir guarniciones de patatas fritas por verdura y legumbre, a dar agua del grifo a todo el que la demande, a rebajar el tamaño de las raciones y a ofrecer más fruta de postre.

Las máquinas de ‘vending’ aumentarán hasta el 50% la presencia de alimentos saludables, que colocarán junto a los bajos en azúcar, grasa y sal en los lugares preferentes, y elevarán del 30% al 45% la presencia de agua mineral en las máquinas de bebidas frescas.

Otra de las revoluciones se debería producir en el sector de restauración social, es decir, las cocinas o ‘catering’ que funcionan en colegios, hospitales, empresas o residencias, y que dan 1.000 millones de comidas al año, según fuentes del sector. El pacto les compromete a ofrecer un menú más saludable, con el aumento de los platos hechos a la plancha y al horno, el uso de más carne magra y pan integral, así como la potenciación de las legumbres, pescados, verduras y frutas, al tiempo que se reducen los productos precocinados y los fritos.

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