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«El 'boom' de la cocina ha quitado protagonismo al servicio de sala»

Antonio Pérez./
Antonio Pérez.

Antonio Pérez, jefe de sala del Restaurante Auga (Gijón): «La grosería jamás se puede permitir. Tener aires de superioridad y malas contestaciones significa ser poco profesional»

Jessica M. Puga
JESSICA M. PUGAGijón

La sala también se ha adaptado al siglo XXI, si bien sus cambios son poco notables. «Por comparación, el servicio de comedor ha evolucionado menos que el de cocina en los últimos años», asegura Antonio Pérez, responsable de sala del restaurante Auga de Gijón. «Ha sido, precisamente, este 'boom' en la cocina el que le ha restado protagonismo», incide, al tiempo que señala al restaurante Diverxo como establecimiento innovador en todos los aspectos.

Lo que no cambia en su profesión son las demandas del cliente: «Quiere ser atendido de forma personalizada, que puedas intuir sus gustos y preferencias es lo que marca la diferencia entre un buen y un mal servicio», explica la mitad de Auga, que reconoce que, al final, su profesión le lleva a ser también un poco psicólogo: «Si logras un buen 'feed back' con el comensal, tienes mucho camino ganado».

El trabajo de un responsable de sala empieza mucho antes de la llegada de los primeros clientes. Para cuando lo hagan, el restaurante tiene que estar impoluto y el comedor, listo para recibirlos. Entonces empieza la segunda parte de la tarea, «que se sientan a gusto y no les falte de nada», apunta Antonio Pérez, que sabe también, por la experiencia del trabajo bien hecho durante años, cuál es la peor cosa de que puede pecar el equipo de sala: «La grosería», dice sin dudar. «Eso jamás se puede permitir. Tener aires de superioridad y malas contestaciones significa ser poco profesional», asegura. Por eso, piensa que tener una buena educación, así como actitud positiva y ganas se convierten en requisitos fundamentales para desempeñar este trabajo.

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