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El Tomate Bistró se hace mayor

El cocinero Sergio Fernández, responsable de El Tomate Bistró./JOAQUÍN PAÑEDA
El cocinero Sergio Fernández, responsable de El Tomate Bistró. / JOAQUÍN PAÑEDA

El establecimiento gijonés se despide este domingo de Marqués de San Esteban para abrir el próximo día 15 en la calle San Antonio número 7

Jessica M. Puga
JESSICA M. PUGAGijón

Son ya cuatro los años que El Tomate Bistró lleva deleitando los paladares en Gijón. Este domingo, 31 de marzo, será la última vez que lo haga en su ubicación actual, sita en el número 46 de la céntrica calle del Marqués de San Esteban, porque ese día cierra para que su responsable, Sergio Fernández, ultime los detalles del traslado. El próximo lunes 15 de abril, o sea, dos semanas después, volverá a subir la persiana, pero lo hará en el número 7 de la calle San Antonio.

El cambio va a suponer varias cosas. La primera, la más evidente, que los fieles del restaurante tendrán que variar su ruta en unos 600 metros, que es la distancia que separa ambos locales. El Tomate Bistró pasa de estar al lado de la playa de Poniente a estarlo en plena entrada al barrio gijonés de Cimavilla. Otra modificación tiene que ver con el propio nombre del establecimiento, el cual pierde el artículo. A partir del 15 de abril, la cocina de Sergio Fernández se servirá en Tomate Bistró.

Los platos, la esencia del establecimiento, se mantendrán intactos. No en vano, al frente de la cocina estará la misma persona, un cocinero procedente de la Escuela Superior de Hostelería y Turismo de Madrid formado en los fogones de Paco Roncero y Ferrán Adrià (Casino Madrid Bulli Catering), Pedro Larumbe, Esteban Sánchez y, ya en Asturias, del 'biestrellado' de la guía Michelin Nacho Manzano. «La línea en cocina y servicio se mantendrán igual; cambiarán, básicamente, las cosas que tengan que ver más directamente con las posibilidades del nuevo local», explica Fernández.

El nuevo Tomate Bistró estará distribuido en dos plantas. «La cero estará destinada al tapeo, pero a una forma de hacerlo que aún no se lleva mucho en Gijón», adelanta el responsable, que no quiere dar todos los detalles antes de que el cliente pueda juzgar por sí mismo. La planta situada a nivel de la calle estará enfocada a comidas informales. En este sentido, primarán platos sencillos (no por ello poco elaborados y sin el lujo de detalles que caracteriza a la cocina de Fernández)que se puedan comer principalmente con la mano. «Es muy reconocido y ahora está muy de moda comer fish and chips, ¿no? Pues yo voy a servir codorniz and chips», adelanta. Para todos los clientes que elijan la opción de disfrutar de una comida de tipo informal, el cocinero ha escogido una cuidada selección de vinos, cavas y champanes, que estarán disponibles en la propia barra del establecimiento. Esta, por cierto, ganará protagonismo en el nuevo Tomate Bistró y no estará exenta de sorpresas que marcarán la diferencia respecto al actual local.

En la planta inferior del nuevo establecimiento, aún no visible desde la calle, habrá un amplio comedor para comidas más reposadas y veladas más largas y tranquilas. «Seguiré apostando por ceviches, sashimi y productos cocinados a baja temperatura, que están configurando la cocina actual», apunta Sergio Fernández, al tiempo que incide en que clásicos como la ensaladilla rusa estarán disponibles todo el año.

A partir de ahí, la esencia de un negocio que lleva formando parte de la escena hostelera de primer nivel, no solo gijonesa sino asturiana, desde hace cuatro años seguirá intacta. En su carta habitual, el cliente puede encontrar desde timbal de pimientos asados a la leña, helado y langostinos, hasta caballa ahumada y mollejas, terrina de foie y dulce de manzana, empanadillas de rabo guisado con verduras, croquetas, canelón de txangurro y tartar de vieira, empanada de pato confitado. Esto solo por citar algunas de las opciones de la carta en el apartado de platos para compartir. Más allá de este, entran en juego los pescados del día, con interés principal en el ceviche de corvina, el atún servido en sashimi junto a jugo de pitu y lima y las albóndigas de merluza y langostino.

El nuevo Tomate Bistró que abrirá en la calle San Antonio, número 7, mantendrá también su interés por las carnes y los postres con un toque personal. Si en su local actual hay arroz con leche tradicional, torrija pasiega con natillas y helado de yogur, tarta de queso y manzana y chocolate en texturas, por citar solo algunos, en el nuevo habrá clásicos y sorpresas. Todo se descubrirá en poco más de dos semanas.