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Mil maneras de hacer un huevo

Mil maneras de hacer un huevo

Ningún aficionado a la gastronomía debería renunciar a disfrutar de un huevo frito, ni a una tortilla, ni mucho menos, al placer de hacerse en casa, uno mismo, un huevo a baja temperatura

MIGUEL LLANOGijón

La cocina del restaurante y la cocina de casa tienden a unir puentes.Lo que se come en un lugar, tarde o temprano pasa al otro. De las pizzas de las primeras pizzerías se pasó a las masas amasadas en el hogar y, claro, a las congeladas que uno compra fácilmente. Todo sigue su camino.Y no hace falta que sea una pizza, también puede pasar con un huevo. En las casas, fritos y en tortilla, en revuelto no sólo de ajetes y gambas y, poco más. Pero hacer un huevo a baja temperatura es muy sencillo. Sólo hace falta un termómetro para cocina, algo que puede encontrarse a partir de unos ocho euros, y que cocineros comoJosé Antonio Campoviejo, de El Corral del Indianu, considera «hoy en día, algo imprescindible en el hogar».

PASO 1: Agua, sal y vinagre

Se emplea agua tibia del grifo y se le añade, por cada litro, 20 gramos de sal y un chorro de vinagre de sidra de calidad.

PASO 2: Control de la temperatura

Se puede hacer con el dedo, pero corre uno grave riesgo de quemarse. Lo mejor es emplear un termómetro, «imprescindible hoy en día en la cocina por los ocho euros que cuesta», explica el cocinero. A 62 grados, durante 30 minutos.

Paso 3: Romper el huevo

El huevo se romperá de forma muy sencilla, al modo habitual.

Así, hacer un huevo a baja temperatura, mejor con huevos de casa, con huevos ecológicos o con huevos de corral, pueder dar como resultado toda una orgía gastronómica.

Como siempre, hay que comprobar los huevos, con la fecha de caducidad o con el viejo truco de ver si flotan. Una vez hecho esto, hay que disponer de un cazo. Por cada litro de agua tibia que pongamos a calentar a 62 grados, se añaden 20 gramos de sal y un chorrito de vinagre de sidra de buena calidad. Se sumergen los huevos a esta temperatura (las más bajas de la vitrocerámica o placa de inducción) durante 30 minutos y, voilá, ya está.

El huevo es un producto relativamente barato y que da muchas, muchas satisfacciones.El gastrónomo, el enamorado de las novedades y el de los platos más clásicos, no debe nunca renunciar a disfrutar de un huevo.Bien sea frito, en una tortilla o, como aquí se propone, a baja temperatura. «La elegancia de un huevo a baja temperatura hace disfrutar a todo el mundo», recuerda Campoviejo. Esta técnica, que hace relativamente pocos años se encuentra en los restaurantes, tan solo necesita de un termómetro para poder llevarse a cabo en casa, si uno no quiere hacerlo comprobando la temperatura con el dedo, algo que resulta francamente peligroso.Este aparato puede encontrarse con facilidad en las tiendas de electrodomésticos y especializadas y, además, servirá para un buen número de casos prácticos.

Antonio Fuertes, doctor enMedicina y presidente del Instituto de Estudios del Huevo, asegura que se trata de un producto que «es mucho más que un alimento para el hombre», que «es algo perfecto formal y funcionalmente» y «es, en sí mismo, una obra maestra de la naturaleza y un misterio». En lo más terrenal, la combinación de un huevo, en este caso cocinado a baja temperatura, con otros productos como las verduras en papillote, la trufa y el jamón ibérico de bellota, las angulas o las setas junto al ajoblanco, pone de relieve la importancia que se le da a este producto de todas las cocinas.Dime con quién andas y te diré quién eres, el huevo casa con prácticamente todo.

Mestura (Oviedo) Javier Loya

La Huertona (Ribadesella) Rosa Ruisánchez

La Salgar (Gijón) Esther Manzano

El Corral del Indianu (Arriondas) J. A. Campoviejo

 

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