https://static.elcomercio.es/www/menu/img/gastronomia-desktop.jpg

Así se prepara un roscón de hojaldre

Así se prepara un roscón de hojaldre

El roscón relleno de almendra es el postre típico de Pascua en la Cuenca, pero su consumo se ha extendido por toda la región y comparte protagonismo con el chocolate. Así se prepara

JESSICA M. PUGA

Las confiterías trabajan sin descanso estos días apurando las últimas jornadas de Semana Santa, que la tradición establece como una de las épocas más fuertes del año, igualando e, incluso, superando a la Navidad. El trabajo en los negocios dedicados al dulce se intensifica ahora que el Domingo de Pascua está a la vuelta de la esquina. Los padrinos y las madrinas tienen que responder a sus ahijados que el Domingo de Ramos les hicieron entrega del 'ramu'. Así reza, al menos, la tradición. «Se intentan mantener las costumbres, pero los tiempos han cambiado y ya no hay un día exclusivo para hacer entrega de los dulces. Muchos terminan ajustando el calendario a sus preferencias, aunque, si pueden cumplir las fechas, lo hacen», explica Covadonga Ainhoa de Pedro, de la Confitería San Antonio de Gijón. Así que las confiterías tienen faena a lo largo de toda la semana.

La experiencia de la actual propietaria, segunda generación de un negocio abierto en 1975 por David de Pedro, vale para analizar la evolución de los gustos de la clientela. «Mi padre introdujo el roscón relleno de almendra por la demanda creciente. Hubo unos años que mucha gente de la Cuenca se mudó a Gijón y buscaba el dulce que para ellos era sinónimo de la Semana Santa», recuerda De Pedro. Desde entonces, no ha dejado de haber roscas en su tienda.

Roscón de hojaldre

Ingredientes:
Para la masa: Un kilo de harina de fuerza
Elaboración
1. Mezclamos bien las harinas, el medio kilo de mantequilla, la sal, el reforzante y el agua hasta conseguir una masa homogénea que no se pegue en los dedos. Es mejor ir sumando los ingredientes poco a poco. | 2. Una vez obtenida la masa, hay que transformarla en hojaldre. Para ello, necesitamos la mantequilla que reservamos para el laminado. Esta debe estar a temperatura ambiente, a unos 15ºC, y tener forma de plastón más o menos rectaungular. Hay que disponer la masa de tal forma que 'engulla' el plastón de mantequilla como se ve en la imagen. | 3. Ahora toca laminarlo. El hojaldre es el resultado de la superposición de cientos de capas alternativas de masa y mantequilla. Para lograrlo, el empaste debe de estar frío, pero ser moldeable. Hay que ir con cuidado para que no se rompa al estirarlo. En San Antonio utilizan una laminadora para facilitar el trabajo y acortar los tiempos. Si no se dispone de ella hay que hacerlo a mano estirando la mezcla de masa y mantequilla y doblándola sobre sí misma varias veces. A cada vuelta, el número de capas se multiplica. Todas estas son muy finas. | 4. Cortar los plastones en función de los pisos que tendrá el roscón. Después, hay que dejar reposar la masa en un lugar fresco durante, al menos, dos horas. En la confitería prefieren dejarla toda la noche. | 5. Una vez reposada, hay que estirar el plastón de masa hasta obtener un grosor inferior a un centímetro. Se necesita una superficie amplia porque aumenta mucho de tamaño. Cortaremos un rectángulo estrecho tan largo como queramos que sea la rosca. | 6. Preparamos el relleno de almendra mezclando bien todos los ingredientes. Lo introducimos en una manga y dibujamos una línea en la masa rectangular cortada. No llegamos a cubrir los bordes. | 7. Doblamos el rectángulo a la mitad para hacer la forma de rosca. Los bordes sin relleno serán para juntar bien ambos lados. Pintamos con huevo el hojaldre. | 8. La metemos al horno a unos 200ºC durante, al menos, 40 minutos.
Decoración
Con plumas de colores, frutas confitadas y mucho merengue.

Se trata de un pastel de hojaldre relleno de almendra al que se le puede dar tantos pisos como se quiera. Antes, los padrinos solían pedir tantos como años tuviera su ahijado, pero no hay nada establecido.

Los secretos para elaborarlo los descubren en San Antonio, donde inciden en que lo más importante es lograr una buen hojaldre, con sus muchas capas crujientes y su toque de mantequilla. Aunque solo se usan cuatro ingredientes -harina, agua, mantequilla y agua-, el paso del hojaldrado es el más delicado. En la confitería gijonesa se ayudan de máquinas para acortar los tiempos y facilitar la tarea. Para dominar los pliegues y giros a los que hay que someter a la masa hay que practicar y no mirar el reloj continuamente.

Las roscas comparten protagonismo en los escaparates con las figuras de chocolate. «Al final, todo va por modas y más si tenemos en cuenta que escogen los niños. Ellos ven una figura de Spiderman y la quieren», apunta la confitera.

Esta tendencia obliga a De Pedro y a su equipo a trabajar sin descanso para vender «unas 360 figuras de chocolate, un centenar de huevos y más de 160 roscones rellenos de almendra cada Semana Santa». Los preparativos empezaron ya en enero, poco después de Reyes. Es entonces cuando Covadonga Ainhoa de Pedro piensa qué figuras va a hacer y comienza a buscar los moldes necesarios. Este año, han salido de su imaginación 35 variedades. Las hay con estrellas infantiles, para amantes de los deportes y con figuras que no pasan de moda. Los roscones, en cambio, beben exclusivamente de la tradición. Y esa decoración incluye una decoración con plumas de colores, frutas confitadas y merengue. Como siempre.