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GIJÓN

Casa Pepe

Berta del Riego e Higinio Álvarez./Paloma Ucha
Berta del Riego e Higinio Álvarez. / Paloma Ucha

Un chigre veterano en la parte alta de Los Pericones, con un menú diario que no decepciona y festivales gastronómicos de 'finde' muy seductores

Luis Antonio Alías
LUIS ANTONIO ALÍASGijón

La sidrería Casa Pepe inicia un islote de casas rodeadas, en su parte baja, por la circunvalación de El Llano, y en su parte alta, haciendo de pacífico contraste, el parque de los Pericones, acceso y paseo siempre higiénico y recomendable.

Pronto cumplirá sesenta años. Por entonces crecía el barrio de Las Quintanas, parroquia de Ceares, enriquecido con varias industrias, y diariamente usaban el comedor peones, albañiles, tejeros, llagareros, incluso visitantes del Sucu necesitados de un descanso consolador.

Sus platos de fogón carbonero y sus escanciados apaciguaban, y apaciguan,fatigas y dolores.

Al paso del tiempo Pepe, el fundador, lo dejó y llegaron otros encargados y otras etapas desiguales en fortuna hasta el último día del 2016, cuando Higinio y Berta, constructor y ella cocinera familiar, decidieron tomar el cargo y reabrir.

Casa Pepe

Dirección:
Las Quintanas, 67. Ceares (Gijón).
Teléfono:
:985 39 37 59.
Cocina y sala:
Higinio Álvarez Arias y Berta del Riego Crespo.
Sala:
:Marisol Álvarez Arias.
Barra:
Noemí.
Apertura:
1963.
Menú laborables:
8,50 euros.
Sidra:
Contrueces y Trabanco

Lo hicieron prestándole atención a los detalles:se permite la presencia perruna dentro de la resguardada terraza. A fin de cuentas bordeamos el práu canófilo por excelencia de Gijón. Y si el calor aprieta riegan el techo para que baje de inmediato un agradable frescor. Berta anda atenta en servir los culines necesarios, sus artes escanciadoras son de concurso, y se descansa bien, se pasa bien, se bebe bien, se come bien y se llega, bien y verde, caminado.

El «se come bien» lo justifican chipirones afogáos, al ajillo y a la plancha, una fresca ensalada de pollo y unos menús diarios que incluyen pimientos rellenos de bonito, ternera gobernada, cazuela de provolone, oreja guisada, arroz con costillas, bocartinos, repollo amariscado, calabacín relleno y, dentro del precio módico, café.

Los fines de semana toca tema monográfico y sustancioso: cordero a la estaca tras su correspondiente corro de leña para que el calor indirecto lo deje jugoso y curruscante; cabeza de gochu acompañada de butiello, chosco, morcilla, cacelos y vino; parrilladas de carne variadas y abundosas; chuletones de kilo; sardinas a la plancha …

Justo de tamaño, con comedor en zócalo, barra amplia para vasinos vecinales y el precitado porche terraza capaz de atemperar canículas e invernadas, renueva fama de cumplir lacelebrada trilogía de las satisfacciones dominicales y cotidianas,sencillas y populares:satisface por cantidad, calidad y precio.

Ysatisface doblemente a los sufridos sportinguistas, que hay peña. Y organiza concursos de futbolín. Y regala buena onda, si se nos permite repetir los términos oídos a un grupo de jóvenes que engullían butiello y chosco en la mesa de al lado, con la pasión de quienes, ya vestidos para el partido de la tarde en El Molinón, gozan la enorme suerte de gastar fácilmente la energía ingerida para repetir iguales raciones calóricas de noche, sin resentimiento de cuerpo ni culpabilidad de báscula.

 

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