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PRAVIA

Casa Vila

Andrés Vilariño Álvarez, José Luis Vilariño Montes y Carolina Álvarez López, en Casa Vila. /Joaquín Pañeda
Andrés Vilariño Álvarez, José Luis Vilariño Montes y Carolina Álvarez López, en Casa Vila. / Joaquín Pañeda

Sus dueños querían exponer productos asturianos y servir platos inspirados por ellos. Un acierto sabroso y musical que cumple dieciocho años

Luis Antonio Alías
LUIS ANTONIO ALÍASGijón

Es un chigre-tienda adaptado al siglo XXI. Aggiornato, que dirían los padres postconciliares. Y una casa de comidas diferente y confiable.

Se encuentra en pleno corazón de la villa romana navegable Nalón arriba de Flavium Avia, luego ciudad cortesana del reino de Asturias con Silo y Adosinda, y dos o tres veces luego sede del colegio de San Luis, elegido intencionadamente por algunos padres de mi época para que los vástagos difíciles no descarriáramos:el esfuerzo de un profesorado capaz de imponer disciplina y saberes donde se rechazaban, lograba (y logra, que ahí permanece formando futuro) extraer investigadores, ingenieros, escritores, músicos o pintores de cabezas presuntamente huecas (y los irrecuperables podían entrar en política).

El Vila, prácticamente frente al San Luis, tiende toldos y cristaleras alrededor del edificio cuyo bajo ocupa y deja entrever lateralmente la venerable Colegiata de Santa María la Mayor. La calle, peatonalizada, brinda tranquilidad y diafanidad, buen complemento para proporcionar seguras y gratas sorpresas al comensal recién llegado. Oal repetidor (evitemos comparaciones con el San Luis de mi época) que abunda y avala.

Casa Vila

Dirección:
Jovellanos, 9. Pravia.
Teléfono:
984 83 07 80
COCINa:
Carolina Álvarez López..
Sala:
José Luis Vilariño Montes 'Vila'
apertura:
2005
Descanso:
Miércoles.
Media a la carta:
30 euros
Bodega:
amplia.
Sidra:
Herminio y Zythos
Tarjetas:
se admiten.

Un aval conquistado por José Luis y Carolina:cuesta creer que, en una vida casi previa, él se encargara de una empresa de distribución y ella ejerciera de procuradora en los juzgados de Grao y Pravia, y decidieran al unísono cambiar de rumbo.

Así que dejadas las intermediaciones de productos alimenticios y la representación de los litigantes ante los tribunales, optaron por algo mucho más gustoso: unos ultramarinos selectos para probar allí mismo o llevar a deseo, regados con sidra y vinos de variadas añadas, castas y geografías:mejor que ultramarinos llamémoslo 'intramarinos', que lo asturiano campea.

La idea gustó. Y superó airosamente el agujero de gusano de la crisis que llegó al poco. Incluso aumentó espacio añadiendo una terraza cerrada y climatizada, incluso para noches en las que sopla el gélido nordeste de las últimas jornadas.

Puertas adentro podemos observar, no sin agrado, entretenimiento y gusa, la barra de madera tallada, mármol, celosías y espejo modernista; el expositor de quesos, chacinas, embutidos, legumbres, conservas, aceites, vinos y etcéteras; el pequeño comedor con cuatro mesas, el techo pintado de cielo donde surgen bacantes sidreras y amorcillos alados, el cuadro de la multicolor vaca y otros no menos guapos, les madreñes colgadas de los gruesos muros mamposteros, y vida, mucha vida, feliz vida.

Y feliz condumio. Las ideas iniciales de pinchos y tapas vinateros y sidreros, a base de selecciones de lo mejor que producimos, abrieron boca. Pero los parroquianos deseaban pasar a mayores, lo que significa potes, guisos y otros calores. Entonces Carolina se puso manos a la obra descubriéndonos que los rigores del ejercicio del derecho habían ocultado los primores del ejercicio culinario: pastel de andariques o de algas marinas, pulpo de pedreru a la plancha con puré de patata al pimentón, cachopín de salmón marinado con mojama de atún y queso rey silo, en salsa de lima y frutos secos; callos, cachopo de ternera relleno de cecina y queso vidiago, con salsa de champiñones y piquillos; carrilleras de gochu asturcelta al pedro ximénez, cebollas rellenas de centollu en salsa mariscada, tortos de sobrasada de gochu, manzana, miel y quesu casín; o de confitura de aceitunas, almendras, higos, reducción de balsámico y cabrales teyedu…

Pote y fabada, por supuesto. En temporada, bonito fresco a las mil maneras. Y una treintena de quesos artesanales asturianos.

Sin el susto del alcalde a quien se dijo que Isabel II visitaría primero Pravia que Gijón, y mandó la banda municipal aquí para recibirla, y después supo de la cancelación de tal visita y de la llegada inmediata de la reina a Gijón, debemos también exclamar:«¡Y la música en Pravia!». Además, sonando de maravilla.

Albóndigas de atún rojo

Ingredientes:

-800 gramos de lomo de atún rojo limpio.

-1 cebolla dulce grande.

-1pimiento verde.

-2 tomates asturianos.

-3 cucharadas de zanahoria rallada.

-1cucharadita de jengibre.

-Harina, la necesaria.

-1 taza de miga de pan bañada en leche.

-1 huevo.

-2 cucharaditas de pasta de ají amarillo.

-aceite de oliva virgen extra.

-pimienta negra.

-sal.

Elaboración:

1. Troceamos el lomo de atún lo más menudo posible y lo salpimentamos.

2. Incorporamos la taza de miga de pan escurrida y el huevo batido.

3. Mezclamos todo bien y cogemos pequeñas porciones de la mezcla que redondeamos con las manos.

4. Seguidamente las pasamos por harina y freímos en el aceite de oliva bien caliente.

5. Ya doradas, las reservamos.

6. Hervimos (blanqueo)y pelamos los tomates.

7. Colamos el aceite de freír.

8. Lo calentamos de nuevo y sofreímos la cebolla y el pimiento picados finamente.

9. Luego agregamos los tomates troceados, el jengibre,la zanahoria rallada y finalmente el ají.

10. Dejamos los minutos necesarios, bajado el fuego, para que se ponga meloso.

11. Alcanzado ese punto procedemos a triturar el sofrito hasta convertirlo en salsa que retornamos al fuego.

12. Incorporamos las albóndigas .

13. Dejamos que guisen cinco o seis minutos para que cojan sabor sin perder jugosidad.

14. Acompañamos con patatas panaderas o unos nidos de pasta de espinacas bañados en la propia salsa del guiso.

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