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PRUVIA (LLANERA)

La Corona

Rosa Blanco y José García, en la cocina de La Corona. :: /Imanol Rimada
Rosa Blanco y José García, en la cocina de La Corona. :: / Imanol Rimada

Esos fogones, de los que van quedando pocos, dejan su sello en cada guiso por obra y gracia de Rosa y de García

Luis Antonio Alías
LUIS ANTONIO ALÍASGijón

Pruvia, centro del centro de Asturias, ombligo en comparación anatómica, concentra polígonos fabriles, hipermercados, urbanizaciones y autovías en cruce.

Yentre industrias, comercios, adosados, grandes islas de práos, hórreos y pacíficas vacas:Llanera, Siero y Oviedo, en su encuentro con el Río Nora, distribuyen paisajes metropolitanos y bucólicos con admirable ecuanimidad.

Llegamos donde la rotonda de la ITV y, carreterina arribono, encontramos en un minuto la entrada de portal acristalado y tejadillo, el aparcamiento, la terraza, el bar tienda con delicatesen locales, el comedor y la arbolada finca.

La Corona

Dirección:
Caserío El Pico, 237. Pruvia (Llanera)
Teléfono:
655 97 36 02
Sala:
José García González (García)
Cocina:
Rosa Blanco y Blanco
Apertura:
2015
Descanso:
Martes
Horario:
Viernes y sábados comidas y cenas, demás días de 11 a 18 horas
Menú laborables:
10 euros
Menú finde:
18,50 euros. Menús variados para dos. Sidra: Herminio

Y también encontramos a los creadores del lugar: García, encargado de las hospitalidades, apellido y apodo próximo, amigable y grande (lo usaba así de simple el líder de la Grateful Dead);Rosa, artista de los fogones,y Julio, hijo y ayudante que nos dejará pronto seducido por la seguridad de un trabajo urbanita.

Una cocina antigua de chapa diariamente pulida y abrillantada, instrumento de la 'vieux cuisine' que la 'nouvelle' no puede superar en su abanico de intensidades, según el guiso se acerque o aleje del furaquín central y con el consiguiente horno de grandes bisagras doradas, no la mejoran igniciones, vapores ni róneres: ¿Cocción rápida? Al centro. ¿Cocción lenta? A las afueras.

De ahí salen una fabada antológica, un pote pleno de atributos, un cabrito mole y amielado, un bacalao con cebolla y panaderas tierno y jugoso, un cachopo de venado y salsa cabrales capaz de ampliar el inacabable mundo de las percepciones placenteras, un cachopón digno de su aumentativo, un jabalí desbravado y al mismo tiempo intenso, unos callos donde lo casero se ve y se nota y unos arroces de encargo que sientan y asientan el pitu o el jabalí mencionado.

¿Los precios? Se agradecen.

García nació en Cangas del Narcea, concejo de hosteleros universales, y tras preferir el trabajo al estudio comenzó a servir barras y salas por las ovetenses Cafetería Dickens o Casa Lobato. Luego, empeñando su cuenta y asumiendo su riesgo, abrió y mantuvo simultáneamente bares y pubs por Pola de Siero, Carabanzo, Llanes o Felechosa «hasta que el cuerpo nos pidió disminuir el ritmo». Plural donde va su mujer, Rosa, a la que conoció cocinando en una de las paradas de la larga andadura acumulada.

«Deseábamos aminorar el ritmo. Encontramos esta casa y lugar, nos gustó para vivir y trabajar, y comenzamos tímidamente. Poco a poco fuimos recibiendo clientes que salían como amigos y nos enviaban nuevos clientes, gracias a lo cual hemos ido creciendo en tres años muy rápido. Encima recibimos el Fresnedín del año:estamos muy agradecidos al vecindario de la parroquia», cuenta García.

Todos salimos contentos, pero los de La Fresneda más, que tan amable y glotón punto de encuentro lo tienen a distancia de paseo.