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SANTA MARÍA DEL MAR

Las Gaviotas

Laura Arias, en el patio de Las Gaviotas. /Marieta
Laura Arias, en el patio de Las Gaviotas. / Marieta

El complemento perfecto para un día de playa;o la justificación para disfrutarlo plenamente

Luis Antonio Alías
LUIS ANTONIO ALÍASGijón

Comencemos citando a Román y Marina, fundadores de Casa Román en Santa María del Mar, modélico hotel y restaurante que acogía familias trabajadoras y les daba las mejores atenciones a pie de playa. Marina, guisandera del Club, nos proporcionó recetas y memorias de una vida rica en ingenios, trabajos, riesgos y logros que heredó su hijo, también Román, propietario del cercano complejo hostelero Marqués de la Moral.

No nos estamos desviando del tema. Cuando este segundo Román era adolescente, veía cómo los hermosos prados que rodeaban el arenal se llenaban durante el verano con tiendas de campaña y autocaravanas sin contar con servicio alguno, por lo que además de enfrentarse a serias carencias, degradaban un espacio hermoso y frágil.

En cuanto pudo luchó por conseguir los terrenos y levantó en ellos un camping modélico:Las Gaviotas. Yle añadió una sidrería que atiende por igual a quienes buscamos playa y olas con el consiguiente apetito posterior, como a su población interior, en verano la propia de un pueblo grande, alegre, diverso, que disfruta sus despreocupadas y bien atendidas vacaciones.

Las Gaviotas

Dirección:
Paseo Marítimo de Santa María del Mar (Castrillón).
Teléfono:
985 51 90 70.
Gerente:
Laura Arias García
apertura:
:Del 15 de junio al 15 de septiembre, siempre. Resto del año, fines de semana.
Menú laborables:
12 euros (14 sábados y 15 domingos)
Sidra:
Fran.
Tarjetas:
Se aceptan.

Al frente está Laura, que tras estudiar Administración y Dirección de Empresas, e iniciar su carrera profesional en otros horizontes, decidió responsabilizarse de lo que exige –por tratarse de un negocio familiar– atenciones sin horarios y compromisos sin lindes.

El local presta. Y se presta a todo tipo de momentos y deseos, del chigre para tapeos al comedor formal. El espacio entrañable a la mejor sombra lo ofrece el patio que preside la panera: rodearse de pegollos es un condimento ambiental que añade su especial puntín a los guisos.

Ygracias al amplio parque infantil, los niños juegan sin enredar donde los mayores, circunstancia merecedora de agradecimiento.

Guisos, por supuesto, los de siempre, justos de precio y generosos de cantidad, con los pescados y los cachopos encabezando honras; los primeros por llegar (rula mediante) día tras día antes de que la ajada, el horno, la sidra o el rebozo añadan su parte; los segundos por acumular premios, que un cachopo de jamón ibérico, queso gamonéu, manzana reineta, avellanas y crujiente panko no se ve ni se prueba fácilmente;tampoco el que lleva jamón ibérico, queso besos del rey, manzana reineta y figos, o el clásico con jamón serrano y queso fundente. Todos empanan tiernos filetes de xata asturiana con su correspondiente indicación geográfica protegida.

Hay un horno grande que dora y lechazos, y hay fogones lentos para ensaladas frescas y templadas, sopas de pescados, fabes, fabes con almejes, cocidos, arroces melosos marineros, paellas de mar y tierra, chipirones, zamburiñas, carrilleras, codillos, carnes en plancha, ternera gobernada, postres caseros; y hay finalmente el deseo firme de que la gente lo pase bien mediante opciones, elecciones y ambientes que incluyen música y baile en directo las noches del fin de semana, o paseos románticos y 'relaxing cup of tea' desde la Punta La Llada a la Peña Lladrona.

 

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