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GIJÓN

Mesón Sancho

Jose Aladro, Leni Valverde, Alejandro García y Javier Díaz. Por la derecha, Jesús Aladro, Carlos Landeira y Daniel Galachea. / ARNALDO GARCÍA
Jose Aladro, Leni Valverde, Alejandro García y Javier Díaz. Por la derecha, Jesús Aladro, Carlos Landeira y Daniel Galachea. / ARNALDO GARCÍA

Lleva medio siglo con buenas carnes y pescados que derriten paladares y el próximo año lo hará en otro local en la calle La Merced

JOSÉ LUIS RUIZ

Si consiguiéramos una máquina del tiempo que nos permitiera volver al Gijón de hace 50 años, nos encontraríamos una ciudad bulliciosa a la que le gusta comer y beber, pero de una manera algo diferente a la que conocemos ahora. Los chigres de entonces, tan rudimentarios, con el suelo lleno de serrín, servían principalmente carne y pescados. Estos hechos a la espalda y, sobre todo, con salsas, que gustaban mucho.

Mesón Sancho

Dirección:
Calle Begoña, 1 - Gijón
Teléfono:
985 35 99 73
Propietarios:
Jose y Jesús Aladro. Cocina:Alejandro García. Ayudantes:Leni Valverde y Zoraida Andújar
Apertura:
1969
Descanso:
Domingo
Precio medio:
25-30 euros por persona..
Bodega:
Todas las denominaciones: Rioja, Ribera del Duero, Albariño, Navarra, Somontano, Borja, Jumilla, Valdepeñas, etc

No era costumbre de las clases trabajadoras ir a comer fuera de casa y los que sí podían hacerlo, ni se planteaban pedir entrañas o casquería. Eso era cosa de 'pobres' a fin de mes. Y ahí es donde el Mesón Sancho encontró su lugar. Fue un adelantado a su tiempo y elevó la casquería a la categoría de arte. Las mollejas a la plancha, el hígado o los riñones fueron algunos de los platos que corrieron de boca en boca y que llevaron a muchos playos a cambiar el chip; a descubrir una nueva forma de disfrutar de recetas tan populares. «Un amigo me insistió para que fuera a probar las mejores mollejas de mi vida. No le creí, pero tenía razón», recuerda el colaborador de 'Yantar' Luis Antonio Alías.

Era una época en la que el cóctel estrella era la 'leche de pantera' (leche condensada y ginebra), la sidra no era muy apreciada y sí el vino, traído a granel desde Castilla-La Mancha y servido en pintas. El Mesón Sancho lo supo ver. Abrió sus puertas para ofrecer vinos y quesos manchegos, carnes, casquería y, por supuesto, pescado. «Mucha gente cree que solo tenemos carnes, pero servimos tanto pescado, o más, según la época del año», asegura Jesús Aladro, uno de los dos hermanos que regentan el local en la actualidad.

Jesús y Jose se hicieron cargo del mesón hace unos cuatro años, tras la jubilación de su padre, Jose Antonio Aladro, quien lo cogió en 1977 y se mantuvo al pie del cañón durante 40 años. Contaron con la ayuda indispensable de José Manuel Suárez, su mano derecha en el negocio. «Fueron inseparables desde el principio hasta que se jubilaron juntos», asegura Jose Aladro.

La peculiaridad actual del Sancho no es una, sino varias. Si bien la más importante es que mantiene, en esencia, la misma carta que hace 40 años: recetas sencillas, sin florituras ni salsas. «No tenemos ni una sola salsa», presume Jesús. «A una buena materia prima no le hacen falta adornos», añade. Las carnes van a la plancha o a la parrilla, que nunca desfallece. «De un día para otro, las brasas se mantienen calientes. Incluso el lunes, tras el descanso del domingo, siguen encendidas», dice Jose. No hay secreto, solo buenos chuletones de vacuno mayor, paletillas de cordero, mollejas o riñones. Las mismas mollejas que se quedaron grabadas en la memoria de Luis Antonio Alías. El Besugo a la espalda, el pixín, la lubina o la ventrisca de bonito, que solo se sirve de junio a septiembre, y de la que puedo dar fe: deliciosa. «Simplemente la echamos a la plancha y la servimos. No hay truco». 'Simplemente', dice Jesús, que además es el especialista en que los comensales se vayan con un recuerdo dulce tras probar sus tartas: de chocolate, gijonesa, de almendra o de queso y fresa. Todas caseras.

Esos platos son los que 'simplemente' llenan el pequeño local todos los días. Es imprescindible reservar, a diario y los fines de semana, con mucha antelación. En los días de asueto, con seguridad, come más gente en la barra que en las nueve mesas de las que disponen. La pequeña cocina en la que se organizan, como en una coreografía, los cocineros Alejandro García y Leni Valverde, tampoco daría para más.

Esa es precisamente otra de sus peculiaridades, su reducido tamaño. Algo que van a solucionar el año que viene con un nuevo local apenas a tres minutos andando, en la calle La Merced. Ya tienen la idea y las ganas. Allí seguirán con la misma receta de éxito.

Ventrisca de bonito

Ingredientes:

-Un trozo de ventrisca de bonito de aproximadamente 450 gramos.

-Una o dos patatas cortadas al estilo panadera.

-Aceite de oliva.

-Vino blanco.

-Ajo.

-Perejil.

-Sal.

-Limón.

Elaboración:

1. Freír las patatas panaderas para la cama de la ventrisca, no demasiado, lo justo para que los bordes queden crujientes y el centro quede un poco tierno.2. Colocar la ventrisca previamente salada sobre la plancha bien caliente con aceite de oliva. Primero se hace por la parte que no tiene piel. Se deja sobre ella poco tiempo, solo para que se selle y comience a dorarse. Es importante asegurarse de que la plancha tiene suficiente temperatura antes de poner el pescado.

3. Se da la vuelta a la ventrisca y se deja alrededor de dos minutos por el lado de la piel.

4. Se coloca con cuidado sobre la cama de patatas en el plato.

5. Hacer un refrito con el ajo, el aceite y un poco de vino blanco. Se le añaden unas gotas de limón al final, solo para dar un toque de aroma y sabor.

6. Verter el sofrito por encima de la ventrisca y agregar al final un poco de perejil fresco bien picado.

7. Servir inmediatamente y comer antes de que se enfríe.

La casa recomienda acompañar este plato con una buena botella de vino blanco fresco, aunque aseguran que también hay mucha gente que prefiere maridarlo con tinto.