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AVILÉS

Pasaje Roma

Yolanda Téllez y José Antonio Medina, en Pasaje Roma. /Marieta
Yolanda Téllez y José Antonio Medina, en Pasaje Roma. / Marieta

Mediodía caluroso. Una terraza en interior se hace oasis de cerveza. ¿Se podrá además picar algo? Y la respuesta satisface a lo grande

Luis Antonio Alías
LUIS ANTONIO ALÍASGijón

Los nuevos barrios, para quien apenas sale de los viejos, forman laberintos difíciles a pesar de las calles rectas y las manzanas regulares. El Quirinal de Avilés, por ejemplo. Y al mediodía de uno de los últimos días de calor, en esquina con la acera y ocupando la sombra de un soportal, nos apareció un bar con terraza dividida por paravientos.

Apetecía una caña. Y junto con ella, algo que picar. Por otra parte el sitio, pequeño, sencillo, con cristaleras y aluminios, repartía pocas mesas. Eso sí, se veía inmaculado en limpieza y se oía cordial en atención, algo que lo 'muy popular' a veces descuida. ¿Para qué pedir más?

Luego, leyendo pizarras, carteles y menú, caimos en la cuenta de que tras lo popular se esconde una cocina cuidada, variada, imaginativa y sabrosa, que despierta a la vez el apetito y la curiosidad.

Los huevos rotos con patatas encabezan los clásicos. Y la versión asturiana que incorpora picadillo con bonito. Y la ratatuille. Y la Teeneese BBQ, donde una carne de gochín en ropa vieja recibe salsa barbacoa casera con once especias. Y las albóndigas al champán. Y si no deseamos la abundante bandeja, podemos pedir el mollete, esfera de pan tierno rellena de los mismos rotos.

Pasaje Roma

Dirección:
Calle del Quirinal, 20., Avilés
Teléfono:
984 29 27 41.
COCINa:
Yolanda Tellez Tejedor.
Sala:
José Antonio Medina Gegundez
Ayudantes:
Daniel y Sergio Medina Téllez.
Descanso:
Martes.
Vinos:
Algunos nuevos inusuales.
Precio medio a la carta:
15 euros
Tarjetas de crédito:
se aceptan.

Las hamburguesas de elaboración propia van de la propia casa a los Estados Unidos y la India, combinando ingredientes de xatu y vaca que añaden cebolla caramelizada, salsa casera de frutos rojos, brotes tiernos, garbanzos con curry, huevo frito campero y hasta –pensada para veganos– creando carne mediante lentejas y soja texturizada.

Pero, además, hay callos en ración generosa, y fabada, rabo de toro, paella, solomillo al cabrales, cocido maragato o frixuelos de arroz con leche, si bien la idea de los menús consecuentes, contundentes y completos merecen reservarse antes para que la cocinera nos los organice a punto y exprofeso.

La cocinera es Yolanda. Lleva el negocio junto a su marido José Antonio, y sus dos hijos Daniel y Sergio, familia unida que vino de Valladolid a ganarse la vida trabajando en el ramo de los seguros, y a los que la crisis despojó de todo otro recurso que no fueran sus ideas y sus manos.

La idea de las tapas que incluyen bandejas y ollas, les llegó para aprovechar lo bien que Yolanda cocinaba por herencia y enseñanza de su madre. Y tras buscar un sitio «que nos pudiéramos permitir puesto que no empezábamos de cero, sino de menos cinco», lograron el rincón que ocupan a la entrada del pequeño pasaje donde estuviera la discoteca Big Beng, aún recordada por nostálgicos. Y el bar Roma cuyo nombre incorporaron.

«Ofrecemos sitio a jóvenes y mayores, por lo que vamos de la hamburguesa al guiso largo y lento, e intentamos que los precios resulten muy asequibles reduciendo el margen de ganancia, nunca calidades; pronto cumpliremos cuatro años y estamos contentos y agradecidos».

La(s) cerveza(s), unos rotos y una ratatuille también dejan al comensal, hasta entonces fortuito, contento y agradecido. Casi en estado de gracia.

 

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