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CANGAS DE ONÍS

El Llosu

José María Rojo y Lorena Rodrigo, en el comedor de El Llosu. :: XUAN CUETO/
José María Rojo y Lorena Rodrigo, en el comedor de El Llosu. :: XUAN CUETO

En esta casa de la ribera del Sella rodeada por nogales, las refacciones y atenciones sientan igual de bien

Luis Antonio Alías
LUIS ANTONIO ALÍASGijón

Triongo tiene su lugar en el trabalenguas que humorísticamente trata de comparar al asturiano con una lengua exótica: '¿Ma, ú ta pa? Pa ta pa Ponga; Nel, pa Tebongo; Xuán, pa Colunga y Pin, pa Triongo'.

Todos los anteriores han elegido destinos con buena parada y fonda, pero hoy acompañamos a Pin en plena vega del Sella, enfrente de la iglesia parroquial de San Vicente, donde se anuncia El Llosu trazando por emblema un paisaje de labor, un nogal y un cielo nuboso.

El Llosu

Dirección:
Carretera N-634. Kilómetro 339,5. Triongo (Cangas de Onís)
Teléfono:
984 112 620
Cocina:
José María Rojo Álvarez 'Chema'
Sala:
Lorena Rodrigo Martínez
Apertura:
1940 (1975 como Río Sella y 2005 como Llosu)
Descanso:
Lunes y cenas martes
Menú laborables:
10 euros
Menú finde:
12 euros
Menú asturiano para dos:
44 euros

Porque un llosu -informa Lorena, que lo rebautizó así en homenaje sentimental- es la huerta vecina a la vivienda, y tal nombre recibe -quizá desde los vadinienses- la finca ahora ocupada por las instalaciones privadas y los públicos comedores, terrazas, parrilla, cocina, arbolado y aparcamiento que nos salen al encuentro y acogen. Además de la huerta, que pone sentido al nombre y verduras en el escurridor.

El Llosu constituyó, la primera vez, una sorpresa de paso. Después -comprobamos- un destino conocido y recomendado por el resto de la comarca y más lejos.

A fin de cuentas no hablamos de un recién llegado: acabada la incivil guerra, allá por los primeros años cuarenta, los abuelos de los actuales propietarios abrieron una tienda mixta para chateos, culinos y bazar de primeras necesidades. Atendiendo y sirviendo estaba Amparo; colaborando y repartiendo leche en una bicicleta con remolque adosado, andaba (y pedaleaba) Miliu el Mancu. Y de acompañante y aprendiza, Marisol, la fía (mejor dicho, la jilla) que, casada y jubilados sus mayores, decidió, en compañía y apoyo de José Luis, renovar la herencia aumentándola de capacidades y posibilidades.

Nacía el restaurante Río Sella. Sus potes, carnes y pescados atrajeron a los parroquianos de antes y de entonces en coches y autobuses, llenando de alegría la explanada antes de pasear por los camininos que, entre casas, casonas y hórreos, llevan al río, pacífico y silencioso excepto cuando un salmón pica en el Coto los Espigones. Deportistas y turistas pasan en canoa y -la revolución cósmica- el Descenso cruza explosivamente cada palmo del claro discurrir espantando xanas y cuélebres.

Llegado el 2005 se repitió la historia con otros protagonistas, los que deparaba la tercera generación hostelera, nuevamente hija y yerno. Se añadía el plus de que éste, Chema, era cocinero profesional salido de la escuela gijonesa y pasado por restaurantes de Llanes y Cangas de Onís: en la Fiesta de Santa Rita de Arriondas conoció a Lorena y el amor vino acompañado de trabajo al lado de Marisol: «Aprender los trucos culinarios de mi suegra me enriqueció y también moderó los vanguardismos, a veces excesivos, de mi generación», dice.

Sirvan como ejemplo de las señas de antaño y hogaño la ensalada templada de chipirones con vinagreta de nueces o la templada de pulpo y gambas en vinagreta de aceitunas negras, el carpaccio de remolacha y frutos secos, el pulpo a la parrilla con puré de patata y aceite de pimentón, la fabada, les fabes con almejes, los cortes de xatín, vaca y gochu a la parrilla; los cachopos superlativos por tamaño y terneza ('El Llosu' incorpora queso afuega'l pitu) que permiten surtido, y postres -incensario señalarlo- exclusivamente de obrador propio.

Añadamos por complementos la barra grande con cocina y parrilla vista, las separadoras mamparas de cristal, las luminosas ventanas, las mesas en espacio amplio y un trato tan familiar y profesional como, únicamente y al mismo tiempo, familiares y profesionales pueden ofrecer.

Y por último el consejo de siempre que nos vamos a restaurantes campestres: un paseín digestivo y refrescante hasta el puente colgante cercano; tal vez sea menos elegante que el de Bilbao, el Petronio mundial en su campo según proclama la vieja canción de taberna, pero a belleza de sí y de su entorno el de Triongo sólo acepta comparaciones con los de Suiza. O Bután.

Milhojas de solomillo al estilo El Llosu

Ingredientes:

-Un solomillo de xata o vaca sobre 300 gramos.

-¼ de cebolla.

-35 gramos de setas.

-¼ de tomate de huerta (¡del Sella mejor!)

-2 lonchas largas de bacón.

-Aceite de oliva extravirgen.

-Sal.

Guarnición:

-Lonchas de calabacín a la parrilla.

-Zanahoria baby.

-Patatas en panadera.

-Salsa demiglacé.

Elaboración:

1. Limpio el solomillo de nervios o telas, lo cortamos en dos partes iguales que se puedan sobreponer y coincidir.

2. Aparte picamos la cebolla y el tomate muy finos y los echamos a pochar en una sartén con aceite de oliva extravirgen.

3. Bien pochadino, añadimos las setas picadas (cardo, colmenillas, boletus, por separado o en mezcla).

4. Dejamos que siga sofriendo hasta que se evapore el agua de las setas, apartamos y dejamos que temple.

5. Colocamos de relleno el sofrito sobre un trozo de solomillo, lo cerramos con el otro, y atamos o aseguramos el conjunto colocando en cruz y alrededor del conjunto las dos tiras de bacón.

6. Pasamos el milhojas por la plancha bien caliente, vuelta y vuelta.

Emplatado. El solomillo relleno en un lado, las patatas y las zanahorias baby, cocidas y pasadas por la plancha, al otro, alrededor la salsa demiglacé de fondo de ternera y vino muy densa y reducida alrededor y sin tocar el milhojas.