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POLA DE SIERO

El Rinconín de Les Campes

El Rinconín de Les Campes
Corsino y Gustavo, en el restaurante de la Pola. / PABLO NOSTI

En uno de los edificios más guapos y antiguos de la villa cambian personas y cosas, pero todo sigue igual de rico

Luis Antonio Alías
LUIS ANTONIO ALÍASGijón

¡Qué llugarín más prestosu! Ésta o parecida sería la primera exclamación de un forastero. O de un habitual. La Pola tiene aquí sus más viejos y típicos edificios en restauración continua. Algunos –el del Rinconín– asoman dobles pisos de balcones finamente tallados y buhardilla. Otros abren solanas, pintan fachadas de colores vivos y todos bailan la Danza Prima alrededor de la enorme plaza del mercado al aire libre, que viene celebrándose, por licencia de Alfonso X bien dicho 'El Sabio', todos los martes desde hace casi ochocientos años. Auténtico corazón de la villa, o mejor de la puebla, abre y despeja horizontes hasta el ayuntamiento y el parque.

El Rinconín de Les Campes

Dirección:
Plaza Les Campes, 18. Pola de Siero
Teléfono:
985 72 51 46
Sala:
Corsino García Suárez
Cocina:
Gustavo Nuño
Apertura:
1998
Descanso:
Cena martes
Menú laborables:
12,50 euros
Menú de domingo:
22 euros
Sidra:
Castañón, Canal, Muñiz, Valdebueyes

En un lado, dos parejas de bailarines señalan dónde nació El Carmín 'bajo los añosos castaños que aquí existieron'.

El Rinconín, con bajo de barra y y taburetes y dos comedores superpuestos clásicos y claros, suma además la terraza de calle, tan pretendida que quien la pilla la retienehoras:«¡Otra ronda de café por favor!».

Durante dos décadas Ángeles, 'Queles', y sus hijos Ismael y Roberto condujeron el establecimiento con gracia y acierto, dando fama a su fabada, su cachopo de xatu o de merluza y un rollo de bonito que aún brinca en el recuerdo de una lejana noche agosteña y romántica (perdón por la pincelada rosa). Recién jubilada la cocinera, sus hijos, con otros planes, quisieron traspasar tanto significado solo a merecedores intachables:Corsino y Gustavo cumplían tal condición.

De Blimea, el primero, y de Hevia el segundo, compañeros en el Langreohotel, ambos trazaron caminos firmes antes de aquí; Corsino tras estudiar Comercio, Gustavo influido por familiares hosteleros que le inclinaron hacia las cocciones lentas y los productos locales.

«Trabajé por la Venta del Jamón, el Bosque Sagrado madrileño, la alicantina Casa Alfonso (que tenía estrella Michelin) y otras forjas de Luanco y Mallorca», comenta.

Posee, pues, habilidades que dan a dos mares y a dos maneras, las de los potes y las del arroz.

«La aceptación lograda previamente nos exige respetar una carta que, además, nos gusta y gusta los clientes de siempre y de ahora; lógicamente, vamos incorporando toques y novedades porque ni siquiera la cocina regional permite dormirse en los laureles», añaden Corsino y Gustavo.

Y demostrándolo, les fabes, los potes, los huevos rotos con pisto y gambas, el revuelto de bacalao sobre tortu, los lomos de pixín en salsa de oricios, los calamares rellenos de marisco, les carnes roxes, los callos, las mollejas, el arroz caldoso con bugre o los espárragos frescos de navarra rellenos de panceta y holandesa de oricios, llevan desvelo: de la adquisición a la presentación.

El Rinconín de les Campes asevera, por lo tanto, aquello de don Antonio: «Todo pasa y todo queda».

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