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GIJÓN

Las Calacas

Las Calacas

Después de que el barrio alto tuviera el primer chino de España, ahora cuenta con un mexicano playu, con su terraza y sus propuestas

Luis Antonio Alías
LUIS ANTONIO ALÍASGijón

Cimadevilla ensambla, a la vez y armoniosamente, el Gijón más profundo con el más cosmopolita: la cocina vasca tuvo su primera embajada hace un siglo en Zabala, crecimos con la casa del Chino, décadas ha abrió una iniciática pizzería italiana por Honesto Batalón, Pablo y Mila del Cóndor nos preparaban platos argentinos, el arte gitano se hacía flamenco y leche de pantera subiendo la calle Vicaría, y no faltaron tempraneras presencias de veganos y vanguardistas.

Las Calacas

Dirección:
Calle María Bandujo, 5. Gijón
Teléfono:
984 15 43 05
COCINA:
Maite López González 'Arán'
SALA:
Julio Lestón
DESCANSO:
Lunes
APERTURA:
julio de 2016
PRECIO MEDIO:
18 euros

Eso sí, siempre en connivencia y convivencia con las tabernas marineras, los chigres, las planchas humeantes donde doraban (y doran)sardinas y bonito, y las barras aconceyadoras de duos, tríos, ochotes y coros siempre prestos a entonar –culinos mediante– habaneras.

Un mejicano resulta pertinente en este contexto multicolor complementado por tabernas jipis y roqueras:la tolerancia y la modernidad echaron raíces aquí antes que en sitio alguno.

Las Calacas, esqueletos decorados, ataviados y divertidos que los mejicanos diseñan de todos los materiales, como parte de las celebraciones del Día de los Muertos o de Todos los Santos (jalouín, para los asturianos) nos prepara, rico y al momento, guacamoles, jalapeños rellenos, nachos changos de chile con carne, enchiladas, cochinita pibil, pollo pipián, tacos de variado relleno, chilaquiles, burritos vegetales y otras alternativas veganas, sin que olvidemos, para apagar los posibles fuegos del adictivo picante elegido, las universalmente celebradas cervezas aztecas:Modelo, Pacífico, Corona, Bohemia, Tecate, 8 reales…

Antes lo conocimos por Contornos, y sigue mostrándose sitio pequeñín, esquinero, con media docena de mesas alrededor de la barra y apropiada decoración:Frida Khalo nos mira desde la pared junto con sonrientes calaveras y artísticos papeles picados. En el lateral, la pequeña y peatonal calle de Víctor Labrada permite una terraza especialmente recoleta y deseada: la noche le da penumbras de farolas y velas, y cualquier canción pasional de Agustín Lara o Chavela Vargas suena de fondo, incluso sin música.

Maite cocina. Avilesina de infancia, gijonesa de estudios, trabajó en el sector hostelero, bien de comercial, bien en sala, bien guisando. Pasó por el Pandora avilesino, y a través de Carlos Velázquez, cocinero mejicano del gijonés Aguila o Sol (que así le dicen al cara y cruz por allí) se especializó en la cocina gustosa y colorista del país de Moctezuma, Cortés y la Malinche.

«Me apetecía disponer de un sitio propio, y buscando por internet vi éste y el flechazo fue inmediato. Llamé a Julio, compañero de anteriores trabajos, y tuve ayuda de mi hija mayor Aída, ahora demasiado ocupada estudiando arte», resume.

Poco a poco la Red va infiltrándose en casi todos los actos de nuestra vida, y gracias a ella, un local que conoció excelentes momentos y algunos declives, revive cocinando rancheras y boleros entre totopos y frijoles.

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