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GIJÓN

Oslo

Fernando, Martín y María Sol. / ARNALDO GARCÁ
Fernando, Martín y María Sol. / ARNALDO GARCÁ

Un nombre nórdico para el obrador y comedor de tres porteños viajeros, que elaboran y sirven sushi según normas dictadas en Japón por una anciana

Luis Antonio Alías
LUIS ANTONIO ALÍASGijón

En un marco de brillante acristalamiento, moderno membrete e interior pop, con mesas y barra blancas entre paredes oscuras que atraen desde la calle, el suhi en sus varias presentaciones (sushi, sashimi, uramakis, niguiris, temakis) tiene su trono y nos entrona ante su extraordinaria variedad de colores y sabores. Añádanse poke bowls, tartares, cebiches, causas y otros bocados japoneses o nikkei, y el paisaje seguiría incompleto de no añadir las tartas de queso, chocolate o zanahoria.

Oslo

Dirección:
Evaristo Valle, 4. Gijón
Teléfono:
984 08 36 55
Cocina:
Martín Magdalena
Sala:
Fernando Neira y María Sol Thea
Apertura:
septiembre de 2018
Descanso:
lunes
Menús:
uno de 11,90 euros y otro de 15,90 euros
Menú finde:
15,90 euros
Selección:
de vinos, sake y cervezas

El festín, con palillos, salsas y mosaicos glutinosos de variadísimas teselas, no pesa ni en el estómago, ni en el bolsillo, y formula una reflexión admirativa: ¿cómo un país que mide la mitad que España, que multiplica por tres su población, aislado voluntariamente del siglo XVII al XIX, no sólo se alimentó adecuadamente, sino que también construyó una cocina sabia en aprovechamiento, salud, inteligencia y estética que conquista país tras país?

Ruth Benedict trató de explicárnoslo en su muy clásico ensayo 'El crisantemo y la espada'; todo, incluso las peores brutalidades, debe ejecutarse con normas, con ética, con tradición, con disciplina, con valores: del kamikaze a la ceremonia del té.

¿Y qué hacen argentinos, esos italianos que hablan español y desearían ser franceses según Borges, de maestros sushi? Llegados a este punto debemos hablar de dos amigos de la adolescencia que, con vidas separadas, acabaron convergiendo en Gijón por una razón incuestionable: les gusta la villa, que sienten propia.

Fernando trabajaba encorbatado en una casa de seguros; un día decidió que bastaba, invitó a su familia y amigos al patio de los asados, hizo un muñeco de paja con su elegante ropa laboral, le prendió fuego y vino para España. La recorrió, visitó amigos en el norte y el sur y pasó por Gijón -«había una luz espléndida, la gente compartía sidra como nosotros mate, sentí una tranquilidad especial»-, y decidió quedarse.

Abrió un bar de copas, El Bizarro, hasta que le ofrecieron trabajar entre Tossa de Mar y Baqueira Beret. Aprovechó, se hizo cocinero, tras siete años regresó a Argentina, conoció a Sol, su mujer, tuvo dos niñas, «y fallecido mi padre les propuse irnos». Y eligieron la para él bien conocida villa de Jovellanos, «que despertó en mis tres chicas el mismo entusiasmo que en mí»·, afirma.

Aquí abrió la cervecería Morrisón, primera de la ruta de la cerveza, y junto con Sol, funcionaria reconvertida en habilidosa repostera, también se ocupa del Oslo (¿Oslo? Corto, biensonante y país salmonero).

Pero si Fernando ejerce de barman, su amigo Martín posee título de 'sushiman'. Natural de Mar del Plata, tras estudiar administración hotelera y trabajar las noches, decidió viajar y buscarse la vida por los Estados Unidos, Austria o Australia. «Allí conviví con un japonés, Yoshinori Mizutori, que hizo me interesara su cocina. Él volvió a su país, fui a visitarle, y su abuela me enseñó a trabajar el maki sushi. Posteriormente en Argentina, donde existe una colonia japonesa importante, cursé cocina y me hice sushiman con un profesor nipón. Y abrí mi propio restaurante en San Rafael, cerca de Mendoza», nos resume.

Allá vivía feliz, casi al pie del Aconcagua, cuando Fernando, su amigo de siempre, le llamó para comunicarle la buena nueva: ¡A los asturianos ya les gusta el pescado crudo!

Costó, pero la unión de algas, arroz glutinoso, aguacate, pez mantequilla, huevas de trucha, langostino, jalapeño y lo que la lógica y la fantasía den... ¡Qué delicioso!

Y Martín, que bebió en la fuente, rueda, rexunta y proporciona con amplitudes de desembocadura.