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VILLAVICIOSA

Rice

Jaime Valle y 'Clemen', en el comedor del Rice /José Simal
Jaime Valle y 'Clemen', en el comedor del Rice / José Simal

Posee esa especial elegancia que da el tiempo cuando la conservación es buena y se miman los contenidos sin bajar nunca la guardia

Luis Antonio Alías
LUIS ANTONIO ALÍASGijón

En plena calle Cervantes, que es la Uría o Corrida de Villaviciosa, con la cabecera del Ayuntamiento casi de frente y las palmeras del parque trayéndonos aires indianos, ésta mucho más que cafetería sigue dando cálidos acogimientos, del desayuno a la cena tardía. Yel sigue resulta importante remarcarlo tras haber cumplido cincuenta años.

No sólo sigue:seguirá. Sus actuales dueños andan sobrados de salud y ganas, condición casi asegurada para, pasadas las de oro, esperar las bodas de diamante, si bien Joaquín, tercera parte del proyecto, falleció:la vida, a veces, comete la injusticia de irse demasiado pronto.

Rice

Dirección:
Cervantes, 1, Villaviciosa.
Teléfono:
985 89 07 57
COCINa:
Clementina Peón Rodríguez 'Clemen'.
Ayudante:
Ana María Fernández
Sala:
Lorena Candanedo y Luis Fernando
apertura:
agosto de 1968
Descanso:
martes.
Menú laborables:
10 euros
Menú finde y miércoles (día de mercado):
Menú finde y miércoles (día de mercado): 15 euros

Pero volvamos al comienzo. El establecimiento, con sus luminosas cristaleras, maderas pulidas, sillas aterciopeladas, banquetas de piel, barra a dos alturas (el clásico 'comer en la barra' de los apresurados), baldosas brillantes o servilletas plegadas, lo inauguraron Ricardo y Celia, que de ahí viene Rice, nunca 'rais' (no obstante las solicitadas paellas justificaran el anglicismo). Ydespués de regentarlo una década lo traspasaron a dos nuevos propietarios, Fernando y Alfredo, quienes cumplieron otra buena y larga etapa para luego, a su vez, darlo nuevamente en traspaso. Y tres de sus trabajadores, Jaime, Clementina y Joaquín, se lo quedaron hasta hoy con la trágica falta señalada.

Siempre hubo tapas, pinchos y platos combinados, aunque Clementina, de Oles, comenzó a desvelarse crecientemente en cocina aplicando los saberes aprendidos de su madre:fabes, callos, pote, bacalao, calamares en su tinta, cabritu, pitu de caleya y una imprescindible tarta de frixuelos, añadieron mayúsculas al título de restaurante.

Y Jaime, llegado adolescente de la vecina Colunga, cuida del vermú añejo y los cócteles mientras sirve platos clásicos, abundantes, apreciados y bien preciados –el especial de la casa incluye cachopo con guarnición de champiñones– y unas hamburguesas que desprenden aroma y sabor de entrañable filete ruso.

Anotemos igualmente las cazuelas, tapas, minibocadillos y pinchos, que en el 2015 ganaron el VI campeonato de Villaviciosa con su 'Desarme', y el año pasado el VII Desafío de los Callos. Otros premios han de venir, pues Clementina y Ana, esposa de Jaime y segunda de cocina, cuando se ponen dan a las composiciones diseños y complejidades de alta vanguardia.

«Al principio ejerció de boite o lugar de encuentro para parejas en mesas separadas por mamparas; un párroco de por entonces dijo en homilía que el Rice era un lugar de perdición», recuerda Jaime.

¡Inocentes y nostálgicas perdiciones aquellas! El minibocadillo 'Alguien voló sobre el nido del cuco» o el pinchu que deconstruye chorizu, huevu y patates, pueden causar ahora perdiciones en el paladar, único órgano que continúa produciendo gue actual de pecado y culpa.

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