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GIJÓN

La Corraína del Trasgu

La Corraína del Tragu - Gijón

Caracoles en salsa picantina, pescados de roca próxima, pulpinos de pinchu y ganchu y todo así de recomendable

Luis Antonio Alías
LUIS ANTONIO ALÍASGijón

Cuando entrábamos pasaba un coche y, ¡oh milagro!, llevaba al alto la lleva no reguetón, si no a Gardel (que cada día canta mejor) con aquello de ‘barrio plateado por la luna’. Y estaba plateado, que tocaba luna llena y la sidra de arrabal dulcifica sus influjos y cura cualquier mal de güeyu.

La sidra y los guisos de Ángel, al que adorna además el apellido Antuña de su padre, dueño de La Panoya en La Calzada. Allí comenzó a ejercer;con ocho años ponía mesas y retiraba platos para después cocinar, estudiar, y elevar la gastronomía de la infantería de marina (’por tierra y por mar’)en la que anduvo. Y navegó.

La Corraína del Trasgu

Dirección:
Electra 22 (esq. San José). Gijón
Teléfono:
984 19 82 43
Cocinero:
Ángel Luis Antuña Ibán
Ayudantes:
Daniela, Marcela, Dani, Pablo Edu y David
Descanso:
ningún día
Menú laborales:
9 euros
Menú finde:
13 (S.) y 15 (D.)
Media a la carta:
25 euros

Lo suyo es cocina de casa, del día, abundante, en sopera –fabes, garbanzos con bacalao, pote asturiano– y que presume de caracoles rebosantes de salsa densa y picantina: si apreciamos los anoréxicos bígaros, ¿cómo no chuparse los déos con los orondos de práu y rosada?

Pescados, los del día, alcanzando esplendores inusitados la salsa verde; pulpín con patatines renombrado, arroces variados (el de bugre incluido) y un entrecot con ahumado de Pría fundido en canoro dueto.

Encima, la presencia de Daniela Matei, una chica de la región rumana del Danubio, que vino con título y propósito de convertirse en guarda de seguridad y acabó vigilando la armonía de las cocciones sosegadas, asegura sarmale envueltos en hoja de parra dignos del sucesor de Mihai I.

Los socios –Luis, Fernando, Manuel– que se dedican a otras labores, montaron esta corraína porque si se acierta con el personal –y hay acierto–, disponer de una sidrería da dolores de cabeza pero relajantes, y se dispone de una buena atalaya y refugio para conocer, saludar y coloquiar a la parroquia: aquí el Trasgu, alrededor de la barra plazoleta, en vez de trastadas satisface tastos y bandullos.

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