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GIJÓN

Sidrería Cuba

Mario Drind, Liliana Drind, Florin Iacob y Elio Toral. /PALOMA UCHA.
Mario Drind, Liliana Drind, Florin Iacob y Elio Toral. / PALOMA UCHA.

Lleva por nombre el de la perla de las Antillas, pero funciona con el trabajo y la seriedad de un matrimonio nacido en la orilla de Danubio

Luis Antonio Alías
LUIS ANTONIO ALÍASGijón

Quienes eligen nuestra región para trabajar, hacen precisamente eso, trabajar, igual que ahora españoles por Suecia o Irlanda. Y en una región como la nuestra, que no está para tirar cohetes, cuesta arriesgar ahorros y préstamos montando pequeños negocios, más aún cuando se añaden clichés intolerables por falsos al gentilicio rumano.

Por contra, ofrecer calidad, seriedad y economía sigue dando buenos resultados, y el creciente número de familias provenientes del viejo país dacio que abren chigres, suelen obtener grandes aceptaciones.

Cuidan el detalle. Y aunque hablan con acento, cocinan en asturiano con una fidelidad a la tradición no siempre recordada por los hijos de quienes llevaron boina y madreñes. Y ponen un empeño que siempre proporciona excelentes resultados a la hora de escanciar sidra, seleccionar fabes y compangu o pasar pescados por la plancha; todo debe saber igual o mejor que lo aprendido de la guisandera maestra o de los chigres de renombre catados.

Sidrería Cuba

Dirección:
Calle Cuba, 15. Gijón.
Teléfono:
984 39 27 33.
Cocina:
Liliana Drind.
Sala:
Marius Alín Drind.
Ayudantes:
Florín Iacob y Elio Toral.
Apertura:
mayo 2016.
Menú laborables:
8,50 euros; sábados: 11; domingos: 13,50.
Sidra:
Riestra.

Marius, nacido en Severín, villa del Danubio que mira a Serbia en la otra orilla, acabó derecho con honores en la universidad de Timisoara. Casado con Liliana y padres de un niño, sin demasiado futuro en la abogacía de su país natal, se fiaron de las posibilidades que compatriotas ya instalados en Gijón les comentaron e iniciaron una aventura que discurrió por las Terrazas del Peri, la sidrería Cabranes o El Asador.

«Empecé ocupándome de los hornos, y como no sabía español –dice en su perfecto castellano actual– me mandaban meter la mano dentro diciéndome '¡quema!'; tras la dolorosa broma, buscaba la palabra en un dicionario. Con anécdotas así aprendí el idioma», recuerda Marius.

¿Y la cocina? «Tuve excelentes maestras, y por otra parte, además de parecerse mucho el paisaje y el clima, también se parece la gastronomía alrededor del cerdo, la vaca, el cordero, la manzana, las legumbres y los pescados», dice Liliana.

Y nos pensamos qué elegir entre arroz con rabo de toro, arroz con carne, parrilladas de carnes o mariscos, chipirones afogáos, cachopo de setas, carrilleras, mano de gochu, pulpo o pixín amariscados, tortilla de merluza, tortilla de bacalao, bacalao con pisto y otras tentaciones, mirando nostálgicamente los oricios que ya se fueron y con ilusión el bonito cercano, cuya preparación incluye rollo, ventresca o ajillo.

¿Ycoger la antaño ya veterana Casa Martín de La Calzada, luego rebautizada Cuba por un posterior propietario?«Los trabajos en lugares diferentes y con horarios diferentes no nos permitían tener vida familiar», comentan al unísono.

El menú del día, espléndido por selección, calidad y fartuque.

Finalmente, entre otras cosas, optamos por patatines guisadas con costilla y xatin tierno y jugoso;luego aclaramos que Yantar elige sus sitios aleatoriamente, siempre abona la cuenta de forma tajante y nunca exige favor alguno a cambio.

«Siento haber tenido recelos, pero créame, somos víctimas de muchos engaños», se disculpa Marius.

Claro que le creo; nos engañan a los indígenas, no van a engañar a quienes comienzan sin apenas respaldo.

 

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