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AVILÉS

El Chigre

Echando un culín en El Chigre. / MARIETA
Echando un culín en El Chigre. / MARIETA

Así se llama. Y así lo cumple, anunciando por partida doble culinos, sabores marineros y tradicionales y alegrías a gaita y madreñes

Luis Antonio Alías
LUIS ANTONIO ALÍASGijón

He aquí un nombre en perfecta repetición, sinonimia, redundancia, pleonasmo. Cierto: nunca una palabra es completamente igual a otra, pero aquí han ido aproximando significados hasta resultar casi indistinguibles: una sidrería es un chigre, y un chigre una sidrería, quedando el llagar para definir la industria.

Unos apuntan que sidrería y chigre entraron en el asturiano a través de 'sicera', su común palabra madre latina; otros, que derivó del nombre primitivo para cabestrante, huso o torno, útil marinero de manivela que recoge el ancla.

El Chigre

Dirección:
Avenida San Agustín, 7. Avilés
Teléfono:
984 83 78 39
Cocina y sala:
Jorge Borrego Bulnes y Noelia Gregorio Espina
Cocina:
2013
Descanso:
miércoles
Menú laborables:
9 euros
Menú finde:
16 euros
Sidra:
Frutos, Trabanco y Costales

¿Y? Una similitud: también recibió igual nombre el sacacorchos de pared y palanca que sujeta la botella y la destapa de inmediato -cambiando el cable por una barrena o espiral, un movimiento de mano decidido y queda libre el escanciado-.

Salgamos de laberintos filológicos: sea cual sea el origen terminológico, bastante confuso e intercambiable, la sidrería El Chigre de Avilés sirve la sidra bien acompañada de alimentos, y dos avilesinos, Noelia y Jorge, trabajan cada día desde hace seis años para convertir la realidad de sidrería y la realidad de chigre, en -precisamente- realidades tangibles a golpes de escanciados y a golpes de pota, plancha y horno.

Jorge llevaba desde los quince años sirviendo salas ajenas: «Me sentía quemado, sabiendo que aquel camino no podía prolongarlo, por lo que mi mujer, viéndome desanimado, me apoyó y sumó sus fuerzas a las mías», recuerda.

Y puesto que codo a codo somos mucho más que dos -ya lo dijo Benedetti- se fijaron en un local cerrado que padeció anteriores auges y posteriores ceses de negocio. Y lo abrieron y estabilizaron.

¿De qué manera? Jorge la resume: «Primero, buscando un equipo amable y dedicado que atienda a cada cliente como si fuera único para que se sienta en su casa; después, integrándome yo dentro de ese equipo sin establecer diferencias. Y dándole importancia a los pequeños detalles, incluido los pinchos abundantes y variados, que pensándolo bien constituyen un detalle mayor».

El Chigre, con mayúsculas y minúsculas, se anuncia en la ancha avenida de San Agustín, que celebra no tanto al santo como a la primera ciudad fundada en los actuales Estados Unidos de América por un avilesino, que la fama de emprendedores les viene de lejos y la llevan lejos.

Cuenta con su vestíbulo, su comedor, su larga barra, su zona de tapeo y sus cuadros de Alberto del Pozo, artista bien conocido localmente (y más allá) poniendo colores vivos de asturianía

A la hora de pedir, merece la pena calibrar los arroces (negro con calamares, con pulpo, con bacalao, con verduras, a la cubana, con marisco, con pollo...), el bacalao (a la portuguesa, a la vizcaína, crujiente de alioli), los pescadinos (lenguado relleno de marisco, merluza a la cazuela o plancha, pulpo a la plancha y un xargu que no desmerece del mejor virrey.

Hay menús especiales que seleccionan lo mejor para comensales en pareja, ofertas de sidra y tapa, menús diarios que incluyen su entrada y su capítulo de platos de cuchara, y carnes variadas -costillas muy en su punto- si no tenemos el día marinero, lo que con rula a menos de media hora callejeando resulta un pelín (¡esa indefinible medida pequeña!) inadecuado.

Y de vez en cuando, al anunciarse fines de semana y vísperas de fiesta, alguien toca la gaita y alguien se pone a bailar, haciendo que la sidrería se sienta aún más chigre, y el chigre aún más sidrería.