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GIJÓN

La Falcata

Restaurante La Falcata - Gijón

Un rincón de pareja entusiastay bien avenida, algo que siempre beneficia al paladar

Luis Antonio Alías
LUIS ANTONIO ALÍASGijón

Que un chigre se llame La Falcata es para destaque y le da, además, un punto culterano. Recordemos que tal nombre llevaba la espada corta y curvada de los celtíberos entre el Cabo Peñas y el de Gata, arma eficaz y feroz capaz de causar terror entre los romanos cuando la lucha pasaba a la distancia corta.

Pero José Gil y Ana Belén son gente de paz, y lo del filo les llega por su afición a la historia y al arte cisoria, el del corte certero de carnes;no por temas bélicos.

La Falcata

Dirección:
Calle Colón, 1 - Gijón
Teléfono:
985 16 49 81
Cocinera:
Ana Belén Mesas Martínez
Chef:
José Gil Puente García
Apertura:
julio 2016
Descanso:
martes
Menú laborable:
9 euros
Menú finde:
12 (S) y 15 (D)
Sidra:
Castañón, Frutos, Cabueñes, Canal y Valdebueyes

De hecho, su gran cachopo para dos personas, con jamón o cecina, llega con la reproducción en pequeño de una falcata, y pocas cosas pueden considerarse tan pacíficas o pacificantes como echarse al coleto medio cachopo crujiente y tierno.

Y quien dice cachopo dice lechazo, entraña o rabo de ternera, lagarto y abanico de cerdo ibérico (los nuevos despieces del pata negra nos enriquecen el diccionario), costillas de gochu y xatu, escalopines a la peral y una gran variedad cárnica preparada en horno y plancha.

Del mar emergen mariscos a la sencillez –ñoclas, zamburiñas, centollos, mejillones, almejas–, y de la tierra revueltos de espinacas, de setas con ajetes, menestras que anuncian la primavera, o salteados de pollo y brócoli, si bien su menú del día, altamente recomendable, traza selecciones amplias y gustosas de la carta que valen bastante más de lo que cuestan: huevos a la mimosa, lasaña de ternera y cecina, tortilla de atún y langostinos, empanadillas caseras, pote de garbanzos, lentejas con chorizo, caldereta de tiñosu, crep de marisco con verduras, patatas a la marinera...

En fin, el libro de recetas de la Marquesa de Parabere hecho realidad tangible y –sobre todo– gustativa y degustable.

Debemos destacar el acierto y cariño con que Ana Belén cocina, y cómo José atiende con prontitud y cordialidad un local sencillo, con mesas en el pequeño vestíbulo y en la continuada sala de barra y comedor, cuya mayor relevancia pasa por la unión de sencillez y limpieza.

Lo de saber atender les viene a que ambos –él del Bierzo, ella gijonesa– anteriormente trabajaban de comerciales y así fue como se conocieron. Cualquier comercial suele sentirse el Santo Job o el Gandhi de los autónomos.

Lo de saber cocinar llegó por afición, aunque, como quien deja una profesión por el canto o la pintura, si no hay madera para esas disciplinas, habrá empeño sin construcción posible.

Y ambos tienen madera de excelente fuste:la construcción resulta sólida y acogedora, desde luego.

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