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AVILÉS

Montera-Casa Güela

Montera-Casa Güela

Se ha forjado un justo renombre, en casi dos décadas y media, a base de honradez, gracia, punto, abundancia y facturas módicas

Luis Antonio Alías
LUIS ANTONIO ALÍASGijón

Encontrámosla de chiripa, por decirlo apropiadamente.

Los alrededores de Avilés tienen sus complicaciones, y Versalles, La Texera, La Rocica o –finalmente– La Luz, andan abundantes de autovías, carreteras, carreterinas, rotondas y salidas equívocas. No importa. Basta perseverar, preguntar, rezar a San Cristóbal, y pronto encontraremos la casina en la entrada y esquina de unas casi caleyes.

Montera-Casa Güela

Dirección:
Calle la Unión, 1. Avilés
Teléfono:
985 57 94 02
COCINa Y SALA:
Francisco Javier Velasco Ramón, Luis Jesús Velasco Ramón, Rubén Velasco Esteo, Belén Esteo Miranda, Eliazar Martínez.
APERTURA:
1995
DESCANSO:
Ningún día
MENÚ LABORABLES:
9 euros
Menú DOMINGOS:
15 euros
SIDRA:
Fanjul, Viuda de Angelón, Villacubera y Trabanco selección

Pequeña y azulada, como de cuento a lo Hansel y Gretel, destaca y orienta finalmente a los perpetuamente desorientados, quienes ni con el guía global, ni con la voz desapasionada y robótica del 'siga', 'tuerza', 'doscientos metros a la izquierda', acertamos a la primera.

Pero la recompensa el esfuerzo compensa, y perdón por el ripio cacofónico. El campo aún se impone por aquí a la ciudad con práos y arboledas, y la terracina da paso a un espacio de barra y comedor amplio, sencillo y acogedor de terrazo, madera, azulejos, cuadrinos con viejas vistas locales, escaleras al comedor superior, parra y asturianías.

Si hablamos de asturianías, las de los guisos campan y rescamplan, algunos olvidados, como los caracoles en salsa alegre y picantona que nuestros abuelos tanto apreciaban y ahora regalamos a los riojanos, vizcaínos o madrileños. Otras venidas de fuera pero tan arraigadas que ya son indiscutiblemente nuestras, como el pastel de cabracho-cabracho, que bastantes veces no cumple la procedencia;y sus deliciosos lomos añaden una presencia no demasiado usual. O como los callos caseros pequiñinos, densos y matones, a veces acompañados de garbanzos que muchos gallegos avilesinos (o gallegos y avilesinos) saben apreciar. O como el cachopo de setas en crema de nata y queso, versión marinera del crujiente, grande y solicitadísimo de xata. O como la merluza del pinchu en salsa verde. O como el entrecó con arbeyos y papatines.

Y la parrilla de leña para todos sus menesteres crepita a la vista.

Recomendada, recomendable, sus dueños, dos hermanos, sus mujeres y un hijo, añaden el necesario toque familiar y armonioso que de, alguna manera, se nota en el plato igual que una especia invisible y reconfortante.

«El temprano pasado hostelero nos enseñó y curtió por diversos locales hasta encontrar éste donde pensamos retirarnos», dice Javi.

La nueva etapa exigió amplias reformas sobre la sidrería previa, que venía funcionando desde los sesenta, adecuando lo que fuera inicialmente cuadra, justo al borde del camino que comunicaba con la inmediata Villalegre ya transformada de indiana en obrera. Y el trabajo dio sus frutos: la Montera-Casa Güela (apodo cariñoso de Luis Jesús) goza de parroquianos y elogios, que llegar puede marcar un paseín, y marchar a bandullo satisfecho lo exige.

 

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