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GIJÓN

Río Astur

Río Astur

Limpia y caudalosa, la corriente de esta sidrería con comedor cuidado y exigente no pierde fuerza. Y lleva treinta y pico años en las mismas manos

Luis Antonio Alías
LUIS ANTONIO ALÍASGijón

Abajo está la sidrería de barra larga y movimentada; arriba el comedor vistoso y peripuesto. La separación entre el bullicio y el sosiego es plena: del culín y los pinchos acodados pasamos al asiento de mantel, vajilla y elección de bodega con José Ángel –propietario, alma, razón, chigrero y sumiller– acomodando y aconsejando.

Él vigila y asegura las calidades desde el primer día. Desde el primer año, que ya suman, mientras por la cocina se han sucedido unos cuantos cocineros que afirmaron carrera, abrieron gastrobares y ganaron premios: la gente pasa, los resultados permanecen.

Río Astur

Dirección:
Río de Oro, 3 - Gijón.
Teléfono:
985 14 86 17
Sala:
José Ángel Fernández Fernández
Cocina:
Mª Carmen Menéndez Acebal, José Fernández y Mª Teresa González
Apertura:
1986
Descanso:
domingo cenas
Menú laborable:
10 euros
Menú funde:
15 euros sábados y 19 euros domingos
Bodega:
Con clásicos y nuevos
Sidras:
Castañón, Valdeboides, Canal, Cabañón, Carrascu

La carta ofrece fabada, cachopo, pescados a la plancha o salsa, arroz con bugre, mariscadas de dale alegría a tu cuerpo y menús abundosos y demandados. Sólo faltaría. Pero también campo ancho y libertad de creación. Por ejemplo, probamos los champiñones rellenos de gambas con salsa de sidra, o los chipirones rellenos de marisco y cubiertos por tinta de calamar a las dos maneras, o el arroz con pulpo y langostinos, o el cachopo de la casa –que lleva ibérico, manchego, piña, mostaza, costrones de panceta y quedó finalista igual que la tortilla–, o el tiramisú con helado de turrón…

«Nuestra actual chef, Mari Carmen, nació en Moreda de Aller, hija de minero –como antes parecía condición ineludible por el Caudal y el Nalón– y de madre sabia en guisos: «Desde muy joven sentí la vocación, e igual que tantas otras de mi generación pasé de lavar cacharros y pelar patatas a dirigir restaurantes, unos cuantos, y en éste me encuentro especialmente a gusto», comenta.

Volvamos, pues, a José Ángel, responsable máximo y último de que todo se mueva igual que un reloj suizo sin que la naturalidad y la comodidad sufran merma alguna. Sobradamente conocido dentro de su gremio, donde lleva treinta y pico años no obstante su juventud e ilusión a prueba de crisis económicas y agotamientos laborales, nació en Lena.

«Pronto vine con la familia a Gijón por causa del trabajo de mi padre. Mi madre, excelente cocinera, abrió un primer bar y con mi hermano Herminio seguí el mismo camino, ayudándonos ella hasta su jubilación; luego, tras compartir ambos Río Astur unos años, Herminio cuenta ahora con su propio establecimiento. Personalmente siempre quise moverme con soltura por la tradición y la innovación, que unos chipirones afogáos y un tartar de calabaza con wakame, mermelada de manzana, huevo escalfado de codorniz y salsa de trufa no se excluyen: lo primero pone los cimientos que nos sustentan y el rico y variado paisaje que nos alimenta; lo segundo enriquece, amplía y a veces se queda», nos dice.

Río Astur no es de otro chigre, habiéndolos excelentes en su zona; ni José Ángel de otro propietario sin más: para permanecer hay que convencer.