https://static.elcomercio.es/www/menu/img/gastronomia-desktop.jpg

«Hacen falta productos de calidad, la carne de cerdo se ha desprestigiado»

César Suárez Junco, en el campo. /E. C.
César Suárez Junco, en el campo. / E. C.

El último proyecto del empresario le ha llevado a ocupar 45 hectáreas de terreno en Siero en las que viven 250 gochos de monte asturiano, cuya carne llegará ahora a Tierra Astur

Jessica M. Puga
JESSICA M. PUGAGijón

Si con 19 años César Suárez Junco no se hubiera atrevido a ir a Oviedo y pedir un crédito para abrir una carnicería en la que vender también quesos asturianos, hoy no emplearía a 400 personas ni serviría 300.000 kilos de carnes, cerca de un millón de botellas de sidra y en torno a 100.000 kilos de quesos artesanos de la región. Este parragués, que no entendía cómo lo que producían en el oriente ni siquiera llegaba a Oviedo en los años 70, fundó Crivencar y ha abierto seis sidrerías Tierra Astur, entre otras muchas cosas. Su último proyecto le ha llevado a ocupar 45 hectáreas de terreno en Siero en las que nacen y viven en libertad cerdos de madre asturcelta y padre duroc. Tras cinco años de trabajo, su carne llega ahora a las sidrerías Tierra Astur.

A vueltas con el cerdo. «Hace no tanto tiempo, muchas familias tenían, al menos, un par de cerdos en casa, pero eso quedó atrás. Llegó un momento en que su carne se desprestigió porque empezó a imperar la producción industrial y yo ni siquiera la metía en las cartas de mis sidrerías. Siempre digo que hace falta tener productos de calidad, así que se me ocurrió hacer algo al respecto hace siete años. Cogimos madres de raza asturcelta y las mezclamos con cerdo duroc, que es con el que se mezcla el ibérico porque le da filtración y mejor rendimiento. El resultado se llama Gochu de Monte Asturiano La Casería y ahora empieza a ocupar una hoja de la carta de Tierra Astur».

Con castaña y escanda. «Para este proyecto tenemos 45 hectáreas de monte en Siero dedicados a ganadería extensiva por la que los animales nacen y viven en libertad y se aprovechan todos los recursos existentes en el territorio. Al animal lo cebamos con mucha castaña y escanda. De hecho, hemos replantado 22 hectáreas de castaño. También hemos construido zanjas anti incendios y puesto un depósito de aguas para la lucha contra el fuego en caso de producirse alguno en la zona. El aprovechamiento de montes es fundamental para evitar incendios. Aún así hay gente que no lo ve y por eso tuvimos muchos problemas para iniciar el proyecto. Al menos ya está y por el momento tenemos 250 animales».

Empeño personal. «Me crié entre vacas en una zona rural. Soy el mayor de los hermanos, y cuando con 18 años asimilas que tanto tu familia como tú trabajáis de sol a sol y el dinero no os llega ni para gasolina para bajar a Arriondas, te das cuenta de que algo pasa. Sabía que en el oriente había carne buena y se hacían quesos de calidad, pero veía que se quedaban en el mercado local. Sin consumidores, no hay negocio, así que pensé que había que llevarlo a Oviedo que era donde había mucha gente y en aquellos años 70 parecía lejano. Mi empeño entonces fue que no desaparecieran las producciones asturianas y recuperar lo que se había perdido. Así fue como en 1979 me traslado a Oviedo y abro una carnicería en la plaza de San Miguel, que todavía tengo, especializada en carne asturiana y en quesos del oriente. Cuando cerraba, cogía una furgoneta y me iba a la cuenca a vender».

La aventura empieza ahora. «Convencerme de lo que hacía falta fue una cosa, pero otra importantísima fue conseguir el dinero para poder hacerlo. Solicitamos un crédito y recuerdo ir a diario a la Caja de Ahorros de la misma plaza a ver si nos lo concedían. Necesité como 50 avalistas pero, tras muchos meses, lo conseguimos. Ahora lo pienso y realmente lo fácil hubiera sido que saliera mal, un chaval de 19 años que quería que los quesos asturianos ocuparan más espacio en las tiendas que los manchegos o los franceses... Pero funcionó, este es el origen de Crivencar. Estaré eternamente agradecido a todos los que confiaron».

Sidrerías a imagen y semejanza. «Unos 15 años después, pusimos el foco en la hostelería. Tras visitar muchos negocios, comprobamos que ninguno vendía productos regionales como tal y tampoco tenía una imagen definida de Asturias. Pensé que hacía falta poner un marco que tuviera sentido a los productos que vendíamos y así, en 1997 abre sus puertas la sidrería Tierra Astur Gascona. Hoy hay seis en total».

Y ahora toca vino. «Nuestra apuesta por la promoción de los productos buenos que se hacen en Asturias no ha acabado. Ahora estamos apostando por el vino de Cangas. Lo tenemos en muchas sidrerías, pero en Tierra Astur Parrilla es el único vino que hay. Está teniendo buena aceptación y no lo ponemos en más porque no tenemos producción».