https://static.elcomercio.es/www/menu/img/gastronomia-desktop.jpg

Los turistas eligen Asturias por su gastronomía

Fabada asturiana. /Nel Acebal
Fabada asturiana. / Nel Acebal

Ocho de cada diez visitantes viajan al Principado animados por la comida y la sidra

Jessica M. Puga
JESSICA M. PUGAGijón

La gastronomía nos mueve. Esto se desprende del estudio realizado por el comparador de seguros de viaje Acierto.com, que establece que el turismo gastronómico se ha disparado en España hasta alcanzar el 18% del total. Vamos, que ahora el turista quiere tanto catar la gastronomía de la zona como conocer el patrimonio arquitectónico y los museos del lugar.

La clasificación de destinos gastronómicos preferidos está liderada por Asturias, Andalucía, Galicia y País Vasco, donde ocho de cada diez visitantes dicen viajar buscando su rica y variada gastronomía, entre otras cosas. Asturias, eso sí, no aparece en el ranking que atiende al movimiento por ciudades. Aquí ganan San Sebastián, Madrid, Barcelona y Bilbao. Por contra, Murcia y Baleares se encuentran al final de la lista.

El cachopo, la fabada, el pastel de cabracho, el chorizo a la sidra, los callos a la asturiana y los escalopines al Cabrales son algunos de los platos más conocidos fuera de las fronteras del Principado. La sidra, que ahora lucha por convertirse en Patrimonio de la Humanidad, contribuye en gran medida a publicitar la región. A fin de cuentas, la imagen del escanciador es tan reconocida en Asturias como fuera.

A pesar de que ocho de cada diez visitantes escogen Asturias y otros destinos nacionales animados a descubrir la gastronomía del lugar, la gran mayoría no son turistas gastronómicos puros. Estos solo representan el 28% del total. Su perfil es el de hombres y mujeres de entre 35 y 55 años con un poder adquisitivo medio-alto, que viajan en pareja y habitualmente en verano, en estancias de dos o tres jornadas en las que se gastan un mínimo de 250 euros diarios. Es un turista informado, que sabe bien a dónde va y aprovecha el tiempo para comer en restaurantes y comprar productos e ingredientes locales que ya conoce, aunque sea de oídas.