El último dandi

El último dandi

Conoció a Cristina Onassis y los Kennedy, es amigo de Julio Iglesias y Tita Cervera... Julio Ayesa, uno de los mejores relaciones públicas del país, sigue al pie del cañón con casi 80

JULIA FERNÁNDEZ

Sentado en la terraza de un céntrico bar de Olite, en Navarra, un hombre bebe el café con parsimonia. Tiene porte aristocrático y va elegantemente vestido. No hay quien pase ante su mesa que no le salude. Los turistas, que son muchos en el pueblo, a veces preguntan quién es. «Julio Ayesa», responden los parroquianos. El nombre no dice mucho a los más jóvenes y entonces llega la coletilla: «Trajo dos veces a Julio Iglesias para cantar gratis aquí».

La semana pasada, don Julio preparó la maleta para desplazarse hasta Sevilla. Tenía boda, la de Cayetano Rivera Ordóñez y Eva González. Los cronistas sociales que cubrieron el evento se rindieron a sus pies. A sus cerca de ochenta años (aunque su edad es un secreto de Estado), Ayesa sigue conservando «el fachón» de su juventud. Superó en distinción a muchos de los invitados. «Es el último dandi de España», reconoce su gran amigo Santi Arriazu, al que conoció en 1966 en la redacción de la revista 'Semana'.

Ese paseíllo hasta la iglesia de Mairena de Alcor ha servido para desempolvar la historia del que está considerado como uno de los mejores relaciones públicas de este país durante décadas. Su agenda vale millones. En ella, llegó a tener los números de Cristina Onassis, a la que define como «una millonaria sencilla que disfrutaba comiendo huevos e invitando a cualquiera en su barco», y de parte del clan Kennedy.

Todavía hoy, este «navarro con ocho apellidos vascos» cuya familia se enriqueció con el vino y al que nunca le ha hecho falta trabajar, conserva los números de muchos aristócratas de los que hicieron brillar Marbella en su época dorada, entre los años 60 y 80. Allí, Ayesa era todo una institución. «Le conocía todo el mundo», confirma un veterano reportero. En el Marbella Club, donde se sentaba la gente más selecta del panorama nacional para alternar con millonarias amistades venidas desde la fría Europa y estrellas que cruzaban el charco en busca del sosiego andaluz, iba de grupo en grupo animando las charlas.

Ayesa, soltero de oro, era y es un gran conversador, de verbo fácil y con mucho desparpajo. Sus amigos le definen como «un gran contador de historias». Una de ellas le sitúa como el celestino que unió a Julio Iglesias e Isabel Preysler y él lo confirma. Fue en una fiesta. «Son los dos grandes personas».

Hijo único de Julio Ayesa Eraso e Inés Echarri Baztán, empezó a estudiar Derecho en Madrid, aunque lo dejó por el mundo de las relaciones públicas, donde enseguida supo abrirse un hueco. ¿Sus trucos? «Naturalidad, no ser un pesado y saber con quién hablas».