«Onassis nunca amó a Callas»

Tony Palmer, ayer en Oviedo.
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Tony Palmer, ayer en Oviedo.

AZAHARA VILLACORTA

Tony Palmer (Londres, 1941) ha conocido de cerca a muchos de los grandes de la música. Amigo de Lennon, el director británico es autor de un centenar de documentales. Algunos, sobre la intimidad de Cream, Jimi Hendrix, The Who. Pink Floyd o Frank Zappa y, por supuesto, los Beatles. Gran divulgador también de la música clásica y con una brillante carrera en la 'BBC', ayer presentó en la Universidad de Oviedo 'María Callas: La Divina', una cinta reeditada con motivo de su cuarenta aniversario. Y hoy estará presente en la proyección de 'Bird on a Wire', su filme sobre Leonard Cohen (a las 18 horas en la Biblioteca del Campus de El Milán). Un documental de 1972 en el que el Premio Príncipe se desnuda ante su cámara, tonteando con las groupies, llorando o devolviendo de su propio bolsillo el dinero de las entradas a sus fans después de que hubiese un fallo de sonido en un concierto. A Cohen no le gustó verse tan expuesto y le obligó a hacer una segunda versión. Y eso que advierte: «No hago documentales sobre artistas, sino sobre personas».

-La 'BBC' retuvo meses 'All my loving', una cinta en la que ofreció la oportunidad de expresarse políticamente a Hendrix o Pink Floyd.

-Fue idea de Lennon, al que se le ocurrió pasarme una lista de artistas que él pensaba que eran fantásticos y que habían aparecido poco en la tele. Dijo: «Yo haré los contactos, tú haz la película». Y así fue, aunque a algunos como Hendrix no les gustaba nada ser grabados.

-Refleja toda la locura que rodeaba a los Beatles. Incluido el entrenamiento de la Policía, que iban con tapones a sus conciertos.

-Es que hubo un momento en el que ni ellos mismos se escuchaban. Era un ruido colosal, horrible. Para contrarrestarlo, a veces Paul se iba a un pub y se ponía a tocar delante de veinte personas que no podían creérselo (Risas). Amaba hacer eso.

-Pronúnciese: ¿Paul o John?

-Es imposible elegir porque se necesitaban mutuamente. Y creo que McCartney nunca se recuperó del todo del asesinato de Lennon. Ahí Linda fue fundamental, porque consiguió que Paul no se viniese abajo y eso es algo que no ha sido suficientemente reconocido.

-¿Qué me dice de Yoko Ono?

-Es maja, pero un poco tonta. Siempre lo fue. Es indiscutible que, aunque tuvieron sus malas rachas, amaba a John y John la amaba. Pero intelectualmente no es brillante y su arte no tiene sentido, además de que no ayudó a que las relaciones entre ambos fluyeran. Siempre estaba en medio y Paul la culpaba, se rebelaba. Le decía: «Quiero hablar con John, no contigo».

-¿Qué banda le impresionó más?

-Cream. Sin duda. Tenían un talento increíble individualmente y cuando tocaban juntos. Establecieron un canon en la música. A partir de ellos, es posible clasificar a los grupos que llegaron luego.

-¿Led Zeppelin?

-Eran como monjes, muy disciplinados.

-Ya fuera de la 'BBC', rodó '200 motels' con Frank Zappa. ¿Cómo era en las distancias cortas?

-No es mi mejor filme, pero se ha convertido en una película de culto, algo que todavía no entiendo. En cuanto a Zappa, me encontré a una persona muy estimulante, inteligente, divertida, con muchas ideas y con el poder de congregar a las masas, aunque no tan buen músico ni guitarrista como yo pensaba. En eso me llevé una sorpresa.

-Con Cohen tuvo que hacer dos versiones de su documental.

-El problema fue que, cuando vio el resultado, que la cámara retrataba momentos tan íntimos, no le gustó. Le preocupaba sobreexponerse.

-Entonces estaba un poco harto, con ganas de abandonarlo todo...

-Es que se consideraba un poeta y, de repente, se vio cantando las mismas canciones noche tras noche y no quería convertirse en un loro. Era un alma sencilla, muy humilde, y eso era lo que el público amaba de él: que había una comunicación sincera. Por ejemplo: salía a tocar y la gente empezaba a aplaudir. Entonces él les decía: «¿Cómo podéis aplaudir ya si siempre empiezo con los mismos dos acordes?».

-También la Callas era, en el fondo, una sufridora.

-Mi película sobre ella no es sobre una soprano: es sobre una mujer con coraje en un momento crítico de su vida. Desde que la escuché, me quedé fascinado, descubrí una voz rota. En aquel momento, no sabíamos lo que le estaba pasando, porque era muy hermética, aunque corrían rumores sobre su relación con Onassis y sobre un aborto. Para Cohen, el éxito es supervivencia. Y ella era una superviviente.

-Su matrimonio con Meneghini sí fue una buena época.

-Sí. Él fue quien le puso en contacto con los mejores diseñadores y así se convirtió en un icono de la moda. Además, viendo a Audrey Hepburn en 'Vacaciones en Roma', dijo: «Quiero ser como ella». Y adelgazó. Se convirtió en una mujer bella.

-Pero llegó Onassis.

-El magnate lo que hacía era coleccionar personas. Y la coleccionó a ella. Pensaba que podía comprar cualquier cosa, pero nunca la amó. Ni siquiera creo que le gustase. La Callas, para él, fue el pasaporte a Montecarlo y al círculo de Rainiero y Grace. Y él, a cambio, nunca le regaló ni una joya. Solo la mitad de un barco que, al final, se hundió.

-Sé que admira a Adele, pero no pudo grabar su documental.

-Es encantadora, pero tiene demasiadas personas alrededor que querían decirme incluso lo que tenía que preguntar. Afortunadamente, sigue conservando el carácter. Hace poco estaba en Australia y se metió el micro entre los pechos (Ríe).

-¿Cómo ve a España?

-Una vez llamé a TVE para ofrecerles un documental sobre Manuel de Falla y respondieron: «¿Manuel qué?». Tengo la impresión de que España se avergüenza de sí misma. Europa no apuesta por la cultura.