Borrar
Feliciano López y Sandra Gago pasean su amor a la luz de velas y bombillas. E. C.
La gran boda de Feliciano y Sandra

La gran boda de Feliciano y Sandra

La feliz pareja amenaza con otro enlace dentro de un año por si no habían sido suficientes 72 horas de festejo El tenista y la modelo terminan de casarse después de tres días de celebraciones

JAVIER GUILLENEA

MADRID.

Lunes, 23 de septiembre 2019, 03:17

Necesitas ser suscriptor para acceder a esta funcionalidad.

Compartir

Hace unos 2.000 años, al tercer día se resucitaba, pero aquello pasó de moda. Ahora al tercer día uno termina de casarse y, tras un largo periplo por prebodas, bodas y postbodas, emprende el largo viaje del matrimonio. Los novios ya no visten uno, sino varios conjuntos, el día más feliz de sus vidas tiene 72 horas y los invitados no padecen una, sino tres resacas simultáneas. Se brinda antes, durante y después, se dan infinitos vivas a los enamorados y, cuando al fin se baja la persiana, hay quien ni siquiera se acuerda de quiénes se han casado.

La boda del tenista Feliciano López y la modelo Sandra Gago ha sido una de esas. Durante todo el fin de semana, los detalles de un interminable festejo que comenzó el viernes en la finca La Concepción de Marbella y que se suponía blindado por cuestiones de millonarias exclusivas han trascendido con cuentagotas. Pero el sábado por la noche la pareja contrayente entró en uno de esos momentos de generosidad que tanto abundan en los grandes saraos y se dignó a compartir a sus seguidores de Instagram unas cuantas fotos del acontecimiento, entre ellas las que desvelaban el secreto mejor guardado: los trajes de la novia. Fue también una forma de decir que ellos no han vendido la exclusiva de la boda a ninguna revista, tal y como se ha rumoreado insistentemente. El tiempo lo dirá.

Para la ceremonia, Sandra lució un diseño de la firma Jesús Peiró con cuerpo ceñido, corte en la cintura y falda evasé. Llevaba la melena suelta con un tocado de cristales en forma de diadema en la nuca. Feliciano, por su parte, optó por un elegante chaqué gris con chaleco a tono hecho a la medida por una sastrería artesanal de Madrid.

Además de las imágenes, que muestran al tenista y a la modelo zambullidos en un mar de felicidad inalcanzable para el resto de los mortales, Sandra escribió en las redes sociales un emotivo mensaje en el que asegura que los tres días de celebraciones se le han pasado «volando». «Ya me decían que pasaba rápido, que disfrutara», explica a sus numerosísimos seguidores.

«Fuimos inmensamente felices sintiendo la suerte que tenemos de teneros, de abrazaros, de bailar, reír y llorar con vosotros», dice la modelo a sus amigos. Pero no quedó la cosa ahí, porque Sandra Gago les amenaza con una reboda. «¿Repetimos el año que viene?», pregunta la radiante novia.

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Reporta un error en esta noticia

* Campos obligatorios