Dignidad sobre ruedas

El padre Ángel y Álvaro Salvat, en patinete. :: E. C./
El padre Ángel y Álvaro Salvat, en patinete. :: E. C.

El padre Ángel bendijo dos patinetes eléctricos de Lime, que empleará a algunos usuarios de Mensajeros de la Paz

A. COLLADO

Los caminos del Señor son tan inescrutables que a veces se recorren en patinete. Que se lo digan al padre Ángel, quien ayer bendijo en la madrileña parroquia de San Antón dos patinetes eléctricos, un medio de transporte en pleno auge que además de aportar una buena dosis de diversión a quienes lo manejan dará trabajo a una docena de residentes de los hogares de acogida de la ONG Mensajeros de la Paz.

El párroco presentó ayer esta iniciativa encaminada a impulsar la inserción laboral de personas en situación de vulnerabilidad, que localizarán, cargarán y recolocarán los patinetes de Lime, una de las empresas autorizadas para desplegar estos vehículos en Madrid y con la que Mensajeros de la Paz ha firmado un acuerdo.

«La mejor dignidad es con el trabajo», insistió el cura tras bendecir los dos patinetes junto al altar de su parroquia. Así, explicó que el objetivo de la ONG que preside no es simplemente que personas sin hogar «puedan tomar un café» o «pasar la noche» bajo techo, sino contribuir a «asentarlas dentro de la sociedad». Y, tras la firma del acuerdo, una docena de personas alojadas en los hogares de acogida de Mensajeros de la Paz ya están recibiendo un curso de formación por parte de Lime. En pocos días, saldrán a la calle para realizar este trabajo de recogida y recarga en virtud del convenio, cuya duración inicial es de un año.

Lime les remunerará bajo las mismas condiciones que al resto de sus «colaboradores», en función de cuántos patinetes recojan, carguen y entreguen.

«El acuerdo abre una nueva vía de ayuda a las personas que se encuentran en situación de vulnerabilidad, al mismo tiempo que se incrementa la sensibilidad ciudadana con respecto al uso del patinete», declaró el padre Ángel.

El cura se animó a recorrer el pasillo central de su parroquia montado en un patinete. Y también se dejó ver, ya sin sotana pero con casco, dirigiendo uno de los patinetes eléctricos de Lime por las calles de la capital.