«La talla solo es un número»

La modelo gijonesa Eva María Pérez Llano, en Madrid, donde vive. / FOTOS: IÑAKI MARTÍNEZ
La modelo gijonesa Eva María Pérez Llano, en Madrid, donde vive. / FOTOS: IÑAKI MARTÍNEZ

La gijonesa Eva María Pérez lidera una campaña que incide en que las medidas no son importantes

JESSICA M. PUGA

El refranero popular avisa de que las cosas de palacio van despacio. Lo sabe bien la modelo gijonesa Eva María Pérez Llano (1978), quien con veintiún años decidió que lo suyo era desfilar y ponerse delante de las cámaras, pero no se encontró con las circunstancias más favorables para conseguirlo. ¿Por qué? «Porque se juzga antes el físico que la profesionalidad», explica rotunda esta gijonesa que además de haber logrado convertirse en modelo internacional curvy lleva toda su vida rompiendo estereotipos y barreras.

Su nueva campaña, 'Tú eres + que una talla', está dando mucho que hablar. Con ella quiere demostrar a «esta sociedad discriminatoria que las medidas no son lo más importante» y que «no hace falta ser una talla pequeña para estar bien de salud». Le propuso la idea a Diego Suárez y juntos decidieron lanzarla el 7 de enero, en plena resaca de Navidad, por ser cuando empiezan las campañas de dietas.

Centenares de personas anónimas se han sumado, pero es que, además, pidieron ayuda a rostros reconocidos para ganar visibilidad y, por el momento, cuentan con el apoyo de 70 famosos, con Carmen Lomana, Ivonne Reyes, Kiko Matamoros, Elena Tablada, María Lafuente y Fonsi Nieto entre ellos. «Es increíble cómo la gente les escucha. Es bonito ver cómo ellos, que están ahí arriba, donde todo parece perfecto, apoyan un problema social», apunta Pérez, que no deja de sorprenderse con los comentarios de agradecimiento que reciben las 'celebs'.

Los miembros de esta particular familia comparten su experiencia y se dan apoyo. «Son increíbles las cartas que me llegan, escritos de niñas de 12 o 13 años con anorexia», cuenta la modelo, defensora de los cuerpos reales y de ahí su sobrenombre, Yo no soy 90-60-90. De la campaña, cuenta Eva María Pérez, saldrá un vídeo final.

«Me quedo en casa»

El panorama actual no es el mismo que esta gijonesa se encontró cuando, a los 17 años, vio un catálogo con Claudia Schiffer en la portada y dijo en casa que le gustaría ser como ella. «Por suerte, la sociedad está cambiando, poco y muy despacio, pero sí», apunta quien recuerda las palabras de su hermana cuando le planteó la posibilidad de ser modelo: «Me dijo que era muy guapa de cara y muy fotogénica, pero que por mi cuerpo no me iban a coger».

Cuenta también que cuando era jovencita tuvo muchos problemas para encontrar ropa de su talla. «Recuerdo ir con mi madre a las tiendas de Gijón y volver sin nada. Ahí ya te das cuenta que una talla estándar 36-38 no eres. Es que ya mi constitución no es así», dice, y recuerda también cómo sus amigas siempre iban de estreno los fines de semana y ella había veces que prefería quedarse en casa.

La historia de esta inquieta gijonesa cambió unos años después cuando vio el anuncio de una agencia que buscaba modelos de talla grande: el requisito era tener una talla 48. Se fue a Barcelona a un casting a nivel nacional. El primer día, la cogieron para el programa 'Vidas paralelas', emitido por TVE, en el que se contaba la historia de una chica de talla grande que quería trabajar de modelo. Además, fue una de las cinco chicas escogidas en la prueba. Logró un contrato de exclusividad y un curso en la Escuela Europea de Modelos. Ahí despegó su carrera.

«Soy una mujer con curvas y segura de sí misma. No me considero una modelo de talla grande porque no me gusta que me etiqueten; yo digo que soy modelo, simplemente. ¿Qué pasa? Que entonces la gente me mira de arriba a abajo... Me obligan a poner el matiz y, eso sí, en cuanto apostillo curvy o talla grande me responden que ya les parecía... Me parece ridículo y un poco triste, es como si una modelo de talla pequeña o una profesional negra tuviera que decirlo todo», cuenta.

Romper barreras

Tan segura está de sí misma que ha aprovechado su proyección para romper barreras. Fue la primera curvy en protagonizar la portada de la revista 'Interviú', algo que ocurrió hace casi un lustro, pero que ella intentó que fuera antes. «Les llamé cuando estaba empezando y les propuse salir, pero me dijeron que nunca pondrían a una gorda en su portada. Unos años después, lo conseguí», explica. Hay más. El pasado mes de enero debutó en la Fashion Week Madrid, la pasarela más importante del país, desfilando para Maison Mesa. Nunca antes lo había hecho una modelo de talla grande con semejante visibilidad.

Es que, aunque «la sociedad afortunadamente esté cada vez más concienciada», dice, todavía queda muchísimo por hacer para lograr equilibrar la balanza. «Seamos realistas, aún vivimos en un mundo discriminatorio, pero a mí me gusta afrontar las cosas desde un lado positivo», apunta, porque «si no todo esto sería un poco absurdo». Asegura que se están consiguiendo romper barreras en muchos ámbitos, pero que las mujeres deberían mirar más a la sororidad y menos a tirarse piedras sobre su propio tejado. Curiosamente, son las redes sociales las que están ayudando a defender y valorar la belleza real. «Hay salvedades, claro, no olvidemos que la sociedad es mala por envidia y que ahora es muy fácil esconderse detrás de una pantalla. Recuerdo cuando salieron críticos de Cristina Pedroche por su supuesto aumento de peso y algunos comentarios que me hicieron tras la portada en 'Interviú'... Es que criticar sale súper barato», recuerda, pero asegura que solo se queda con los comentarios positivos. Esas palabras de agradecimiento a su labor y mensajes que la informan de que han salido de la anorexia o se han puesto bikini por primera vez. «Eso es lo importante», zanja. De hecho, dice más, porque sabe que en círculos cerrados todos estamos a favor de las curvas porque es 'lo normal', pero que luego es cuando entran en juego las envidias y los qué dirán...

¿Qué pasa entonces? «Son las industrias de la moda y la publicidad las que nos intentan inculcar que estar delgado es como tener éxito», señala, al tiempo que apunta la idea generalizada de asociar estar flaca con encontrar al hombre de tus sueños y el trabajo de tu vida... «Es que incluso piensan que estar súper delgado es tener salud», apunta y anima a comparar unos análisis suyos con los de una chica muy delgada. «Y lo peor», dice, «es lo que no se ve, el sufrimiento psicológico». Lo sabe porque a ella una vez la obligaron en un trabajo a perder diez kilos en un mes, pese a que la contrataron con su talla 48 y llevaba con ellos cuatro años. «Me felicitaron porque lo conseguí, pero no les pareció suficiente y me despidieron». «Cuando empecé, se consideraba modelo curvy a una talla 48 o más, ahora ya lo es a partir de la 40», denuncia Pérez, que asegura que esta sociedad se trata de poner un traje de diversidad y de buen rollo, que aún es falso.

«Una talla no puede condicionar tu vida en nada, ni en el trabajo ni en el amor. Solo es un número. Lo importante es estar segura de ti misma», valora Pérez, que además denuncia el 'boom' de su sector que está provocando su hundimiento. «Hay muchas chicas que trabajan gratis y eso no puede ser», denuncia, como también que «no tienes que ser anoréxica para poder triunfar». Toda su historia la recogerá un documental que ya está rodando y pasará por Asturias.

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