«Una pizza con borde de queso es una fantasía»

Brays Efe, durante una representación de 'Las cosas extraordinarias' / E. C.
Brays Efe, durante una representación de 'Las cosas extraordinarias' / E. C.

Brays Efe representa esta tarde en la sala club del Niemeyer 'Las cosas extraordinarias', una obra de Duncan McMillan

GUILLERMO MAESE

De superarse y de encontrarle sentido y luz a la vida. De eso trata la obra 'Las cosas extraordinarias', de Duncan McMillan, que Brays Efe (Las Palmas de Gran Canaria, 1988) trasladará esta tarde en doble sesión a la sala club del Centro Niemeyer. Una comedia vigorosa, profunda y en ocasiones desgarradora. «Las cosas mejoran, no siempre se vuelven extraordinarias, pero mejoran». Teatro independiente y sereno.

-¿Qué se va a encontrar el público asturiano esta tarde en el Niemeyer?

-Es una obra extraordinaria que está escrita por un genio. Una historia que emociona y que en muchos momentos resuena con asuntos personales. Siempre pienso que no sé si tengo mucho en común con el personaje o McMillan consigue que todos tengamos algo en lo que identificarnos.

-Es un monólogo de una hora. ¿Dónde se sitúa el público?

-Acompaña a un niño que tras sufrir el intento de suicidio de su padre, elabora una lista de las cosas extraordinarias de su vida. Pequeñas y grandes, pero ayudan a encontrar la salvación.

-¿Cuáles son sus cosas extraordinarias?

-¿Las mías? (ríe). Casi todas relacionadas con la comida. Por Dios, una pizza con el borde relleno de queso es una fantasía. Podría seguir, pero cambio de tercio: una tormenta de verano, encontrarte de resaca tu película favorita en la televisión. Al final se trata de reconciliarte con el universo.

-Su obra parece terapéutica.

-El arte ofrece muchas respuestas. Los libros, las películas, el teatro son puertas a las que se debe acudir para visitar un mundo que te haga sentir inspirado. La cultura tiene que ayudar a sacar a relucir sentimientos que a veces no sabemos gestionar.

-Suele representar esta obra en salas pequeñas. Entendemos que esa es su esencia. ¿Ve llorar al público?

-Formamos una pequeña comunidad, necesitamos que ese sea el ambiente. Lloran y ríen, he visto de todo. Se trata de eso. Es una obra particular, siempre salgo aprendiendo algo nuevo. El público juega un papel muy fundamental, hay partes interactivas en las que todos nos sorprendemos. La gente es maravillosa.

-Retoma en Avilés después de unas largas vacaciones

-No sabes, han sido impresionantes. Me he tirado un mes recorriendo Los Ángeles y algunos lugares de México. Las necesitaba desde hace tiempo para retomar el trabajo con energía.

-¿Habrá cuarta temporada de 'Paquita Salas'?

-Aún no sabemos hacia donde va la serie. Por mi parte que haya muchas más, pero depende de muchas personas y aún estamos esperando ansiosos.

-¿Será difícil mejorar las temporadas anteriores?

-Empezamos en 2015 a rodarla sin saber a dónde llegaríamos y mira hasta donde llegamos. Creo vamos a mejor porque tenemos muy claro el rumbo y la identidad de la serie.

-¿Somos todos un poco Paquita Salas?

-Creo que sí. Y el que no lo sea lo desearía. Todo el mundo tiene la necesidad de haber dicho esa cosa para poder quedarte tranquilo aunque hagas el ridículo.

-¿Conoce Asturias?

-Siempre he estado de pasada, es una cuenta pendiente. No conozco vuestra tierra, pero sí a buena gente de ahí: Nacho Torra es un pedazo de artista que llena de esencia todas las obras visuales y pictóricas que hace. Artistazo.