«No hay que quitarse años, ni cinco minutos»

«No hay que quitarse años, ni cinco minutos»

A punto de cumplir los 45, Sandra Ibarra lanza la primera Unidad del Bienestar para Supervivientes de Cáncer. «Es mi legado», dice

ARANTZA FURUNDARENA

Advertencia: una hora de conversación con Sandra Ibarra puede generar más endorfinas y entusiasmo por la vida que diez libros de autoayuda. «Estoy levitando», asegura la exmodelo a pocos días de alcanzar los 45 años. Tiene motivos. La fundación que lleva su nombre acaba de cumplir su décimo aniversario y la celebración llega con «otro sueño cumplido», la creación de la primera Unidad del Bienestar del Paciente y Superviviente de Cáncer, un modelo inspirado en Canadá y hasta la fecha inexistente en España. Estará en marcha a partir de mayo, en el hospital de Fuenlabrada. Y a ella le seguirán otras muchas similares en clínicas públicas y privadas.

«Es mi legado», afirma orgullosa esta mujer que ha sobrevivido a dos leucemias y, contra todo pronóstico, lleva más de veinte años «de regalo». Confiesa Ibarra que al día siguiente de ver cumplido su nuevo proyecto «me puse a llorar como una niña, porque todo ese agotamiento que he sentido durante tantos años, intentando ayudar persona a persona, ahora gracias a estas unidades se va a extender a muchísima gente. Y eso me ha curado el alma. O, como diría mi amigo Jorge Font, me ensancha la vida».

Sandra sabe por experiencia que los problemas del cáncer no terminan al recibir el alta. «Al contrario, muchas veces es a partir de ahí cuando necesitas más ayuda». Primero creó la 'Escuela de Vida', una aplicación que pretende registrar a los supervivientes de cáncer en España. «Dicen que en 2020 seremos unos dos millones». Lo siguiente ha sido identificar las secuelas: linfedema, osteoporosis, esterilidad, fatiga crónica... O el caso de Elías, un joven de 28 años que tuvo cáncer a los 16. Lo superó. Pero le dolía la cadera, y le recetaban antiinflamatorios... «Al final ha terminado con dos prótesis porque nadie le diagnosticó que se le habían necrosado los huesos por la cantidad de corticoides que le administraron. Hay que trabajar –recalca Ibarra– para que no haya tantas patologías asociadas».

Única superviviente de la planta del hospital donde se curó de su primera leucemia, Sandra admite haber trabajado a fondo el músculo del optimismo. «Cada vez que ayudo a un paciente estoy más lejos del cáncer y me siento una privilegiada, porque estar rodeada de estas personas es un auténtico chute de vida». Tienen mención especial Las Fantásticas, un grupo de mujeres andaluzas, miembros de la Fundación Sandra Ibarra, que han decidido plantarle cara al cáncer por alegrías... «Tendrías que verlas desfilando en la pasarela We Love Flamenco», comenta orgullosa.

«Un fiestón por todo lo alto»

El próximo 8 de abril la exmodelo cumplirá 45. «No hay que quitarse años –apunta–, no hay que quitarse ni cinco minutos. Al contrario, hay que estar feliz de seguir cumpliendo». Piensa celebrarlo como siempre, «con un fiestón por todo lo alto». A su pareja, el periodista Juan Ramón Lucas, le ha pedido que no se exceda en las sorpresas, «porque un día de la emoción me va a dar un infarto». Como cuando la llevó a una supuesta reunión en un teatro, se apagaron las luces y apareció Luz Casal en el escenario cantándole su canción favorita... Y en el palco, toda su familia.

Con Lucas lleva Sandra casi quince años. Pero advierte: «Las parejas perfectas no existen ya ni en las películas. Nosotros, de hecho, acabamos de superar una crisis». No explica más. Simplemente, que «las personas evolucionamos y cada cierto tiempo hay que volver a reencontrarse». La pareja tiene un idílico refugio en Asturias, donde pastan sus caballos. 'Hércules', el de Sandra, murió hace unos meses... «Todavía no lo he superado. Él me enseñó todo lo que sé sobre estos animales. Me he convertido en una abrazadora de caballos».

A esta hiperactiva mujer, «cada día más feminista», se le acumula el trabajo. «Parece que el universo conspire para que recoja de golpe todo lo que he sembrado». A la nueva Unidad del Bienestar se suman proyectos como el estreno de un documental sobre supervivientes de cáncer, la entrega de los premios Florence Nightingale 'La dama de la lámpara', creados por Sandra para homenajear a las enfermeras por su humanidad, la organización del primer Festival de la Vida, que reunirá el próximo verano a 200 personas en un parque natural de Cádiz... «El cáncer es un despertador a la vida. Yo cuando estuve enferma vi más belleza a mi alrededor que cuando pisaba la pasarela», proclama esta irreductible optimista.