«En 1975, en Cabueñes tenías a tu cargo a 60 hospitalizados»

-¿Por qué enfermera?

-Quise serlo desde pequeña. Cuando cumplí 16 años le dije a mis padres que me iba a Orense a estudiar, Mi padre me llevó a matricularme.

-Su padre era feminista.

-Mi padre era un hombre encantador. Era peón exterior de mina y mi madre, costurera. En casa los dos hacían de todo. Lo único que le pidió a mi madre fue 'no me mandes tender fuera, que no quiero que me vea el vecino'. Pero hasta planchaba.

-¿Su primer trabajo?

-En Cabueñes. Tuve mucha suerte: llegué de Orense con el título un 8 de julio y me ofrecieron trabajar al día siguiente. Lo que no sé aún es cómo me atreví a decir que no.

-¿Dijo que no?

-(Risas) Sí, que quería estar con mis padres. Empecé el 1 de agosto.

-¿Cómo era aquel Cabueñes?

-En 1975 era una bombonera. Por las noches, quedaba a cargo de 60 pacientes de tres especialidades: cirugía, trauma y hematología. Los de 'trauma' se demenciaban.

-¿Por qué?

-Por el alcohol. Una vez, uno intentó pegarme. Que me había visto en el entierro de Franco, gritaba. El único problema que tuve. Estuve 17 años en Cabueñes. Los trece últimos, como supervisora de planta de cirugía. Vi pasar como residentes a los médicos con los que luego trabajé en La Calzada.

-¿Si volviera a los 16?

-Volvería a hacer lo mismo. Adoro a mi profesión.