Fallece el ex presidente y empresario gallego Manuel Calvo Pumpido

Vicepresidente en el primer consejo del club como sociedad anónima, abandonó la entidad en octubre de 1994 por diferencias con José Fernández Su mandato sólo duró cinco meses y luego traspasó sus acciones a Tapia Sport

JORGE RODRÍGUEZ JAVIER BARRIO
ENFRENTADOS. José Fernández y Manuel Calvo, en una fotografía tomada al inicio de la temporada 1994-1995. / E. C./
ENFRENTADOS. José Fernández y Manuel Calvo, en una fotografía tomada al inicio de la temporada 1994-1995. / E. C.

Tenía 68 años, estaba casado y era padre de seis hijos. Manuel Calvo Pumpido, presidente del Sporting durante cinco meses (del 5 de mayo al 3 de octubre de 1994) y consejero delegado y vicepresidente del Grupo Calvo, falleció ayer en Madrid tras una larga enfermedad. Sus restos mortales serán incinerados este mediodía en el tanatorio del Parque de La Paz. Será el final de la historia de un hombre de negocios, adinerado y emprendedor, que un buen día, por cosas del destino, se enamoró del Sporting, club al que se vio obligado a renunciar por diferencias irreconciliables con José Fernández justo el día después de que el equipo que entonces entrenaba Mariano García Remón se impusiera al Madrid en El Molinón con un solitario tanto de Velasco en el minuto 86. Fue el 3 de octubre de 1994.

Pero su idilio con el Sporting había comenzado casi dos décadas antes. Manuel Calvo Pumpido (La Coruña, 23 de septiembre de 1938) se introdujo en el mundo del fútbol de la mano de la empresa Hizarco, que se encargaba de negociar y explotar la publicidad estática de los campos. Así fue. Ayer, al ser recordado, hubo quien dijo que se hizo del Sporting como podría haberse hecho del Salamanca o del Real Madrid. Él, sin embargo, se sentía tan sportinguista que nunca se preguntó el porqué. Ejercía de tal y con eso se daba por satisfecho.

Y lo que comenzó como una afición acabó convirtiéndose en una pasión, casi obsesión, que ya le acompañó durante toda su vida. Ese sentimiento también se encargó de inculcárselo a sus hijos, que ayer recibían, agradecidos, las palabras de consuelo del club.

«Se ha ido un gran sportinguista», repetía Manuel Vega-Arango, el hoy presidente y antes amigo de Manuel Calvo, al enterarse de la triste noticia a través de EL COMERCIO. Su relación viene de muchos años atrás, de la época dorada del Sporting, de 1977 en adelante. Otros de los consejeros que le acompañaron en aquella aventura iniciada con la transformación de la entidad en Sociedad Anónima Deportiva, en 1992, glosaban su figura. Los adjetivos se sucedían. Atrás quedan las viejas rencillas que pusieron fin a la etapa presidencial de Manuel Calvo Pumpido.

El empresario gallego llegó al Sporting a golpe de talonario. Adquirió un importante paquete accionarial. 60 millones de las antiguas pesetas. Vicepresidente del primer consejo de administración social, que encabezaba Eloy Calvo Capellín, alcanzó su sueño de tomar las riendas de la entidad el 5 de mayo de 1994. Su antecesor abandonó el cargo por motivos personales y profesionales. Manuel Calvo se convertía así en el trigesimoprimer presidente de la historia hoy centenaria del Sporting. Pero su alegría duró poco. José Fernández comenzaba a hacerse con su parcela de poder.

Los problemas no tardaron en surgir. Y eso que, por medio, se confeccionó un equipo ilusionante. En Primera División. Se fichó a Lediakhov y a Pier y en aquella plantilla también estaban Ablanedo, Caco Morán, Castaño, Pablo, Hugo Pérez... La temporada, deportivamente, comenzó bien, tanto que se culminó la primera vuelta en tercera posición.

Pero el consejo, integrado por catorce miembros, no acababa de engranarse. Desde casi un primer momento se formaron dos bloques, uno encabezado por Calvo y el otro por Fernández. El empresario gijonés contaba con el respaldo de ocho votos en casi todas sus propuestas, el suyo propio y el que le otorgaban José Luis Fernández Avello, Luis Fernando Menéndez, Cándido Cueto, Juan Silvestre García, Ángel García Flórez, Luis Mitre y Pedro Morán. Mientras, el empresario gallego era apoyado por Manuel Cosío, Florentino Fano y Alejandro Fernández Nespral. Octavio Alonso siempre dijo no estar vinculado a ninguno de los dos grupos.

Sin respaldo social

La ruptura anunciada se produjo el día siguiente de que el Sporting derrotara al Real Madrid en El Molinón. Manuel Calvo, popularmente conocido por la conservera de su familia, no llegó a calar en la afición. Incluso se le cuestionó por ser gallego.

Aquel 3 de octubre, tras dejar el club, anunció que también se apartaba, desilusionado, del mundo del fútbol. Herminio Menéndez ocupó la presidencia en funciones y el 12 de noviembre de 1994, un mes y medio después de la marcha de Manuel Calvo, José Fernández asumía el control del club.

El empresario gallego se deshizo de sus acciones aquel mismo año. Traspasó sus títulos a Tapia Sport, propiedad de Antonio Asensio, que luego, en 1999, fueron adquiridos por José Fernández.

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